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El 15 de noviembre de 2017, un país se conmocionó al decretarse la desaparición del ARA San Juan (Foto: AFP).
“Mi idea es quedarnos hasta que terminemos. Nadie se mueve hasta que los encontremos. O hasta que la empresa abandone y se termine la misión. ¿Estar afuera tanto tiempo? Es lo que tengo que hacer. Es difícil explicarlo con palabras. Simplemente, tenemos que hacerlo. Sentimos que si no estamos nosotros, no pasa nada. Queremos estar para velar que todo se desarrolle como corresponde”, cuenta Luis, quien luego detalla cómo fue el proceso de elección para formar parte de la expedición encabezada por la empresa Ocean Infinity.
“Se hizo una votación entre todos las familiares y se postularon ocho: cinco familiares y otros tres que no lo eran. Entre todos eligieron. Además, había un criterio que establecía tener conocimientos mínimos y aptitudes mínimas, como experiencia en navegación, estado psicofísico y conocimiento de inglés, porque acá en el barco solo se habla en ese idioma. Y en base a eso nos eligieron”, detalla.
Si bien el inicio de esta misión renovó la expectativa y el interés sobre el tema, las pantallas de los canales ya no reflejan esas vigilias infinitas a la espera de un rastro o una señal.
Sin embargo, no hay reproches: “Es entendible ante la coyuntura del país. Y no los culpo porque ustedes nos han acompañado muchísimo y nos han ayudado muchísimo. Claramente, la coyuntura del país los lleva a estar hablando del dólar, por ejemplo. Pero la gente, a través de las redes sociales y de distintas maneras nos acompaña siempre. Acá, particularmente, en Comodoro Rivadavia, es impresionante la empatía, el cariño, el apoyo que recibimos. Creo que hay una necesidad de todo el país de saber qué pasó con los chicos”.
Así como sucedió con otros casos de igual trascendencia, el del ARA San Juan no escapó a las manipulaciones de aquellos que parecen empecinados en darle un tinte político a cada situación, inclusive tratándose de una tragedia. La grieta, que le dicen.
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El submarino, en acción, en una imagen de archivo (Foto: AFP).
“No logro terminar de leer bien los motivos, no logro terminar de comprenderlo. Yo entiendo que desde la investigación hay responsabilidad de este gobierno por la desaparición y, de manera más indirecta, pero no menor, también hay responsabilidad del gobierno anterior. Porque el submarino no estaba en condiciones de hacer la tarea que tenía que hacer”, intenta explicar Tagliapietra, quien desde su condición de abogado es querellante en la causa penal y representante de otros familiares.
Quedan pocos minutos y aún mucho por hacer. Una reunión informativa y ultimar otros detalles para, luego sí, instalarse en el buque que será su hogar durante, al menos 60 días. Ante eso, como cierre, la pregunta sobre "a qué aferrarse" cómo símbolo de esperanza surge naturalmente: “No creo absolutamente en nada. Soy agnóstico. Simplemente, entendí que las cosas estuvieron mal barajadas de entrada. Y me aferro a la verdad. Siempre digo lo mismo: necesitamos encontrarlos y saber la verdad de lo que pasó. Ni más ni menos que eso”.