“Nos quedamos en altamar hasta que terminemos”: la historia del padre de un tripulante del ARA San Juan que se embarca para buscar a su hijo
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“Nos quedamos en altamar hasta que terminemos”: la historia del padre de un tripulante del ARA San Juan que se embarca para buscar a su hijo

Su voz transmite serenidad y firmeza. Aunque las cuentas señalan que ya pasaron 296 días de angustia, desesperación e incertidumbre, todas sensaciones y señales que se fueron acumulando desde aquel 15 de noviembre de 2017 en el que se decretó el extravío del ARA San Juan, Luis Tagliapietra no deja traslucir ansiedad del otro lado del teléfono.

Es lo que tengo que hacer”, asegura, siempre con convicción, al explicar los motivos que lo tienen a minutos de embarcarse en el Seabed Constructor, el buque noruego que tal vez representa la última esperanza de encontrar a su hijo Alejandro y a los otros 43 tripulantes que naufragaron a unos 430 kilómetros del Golfo San Jorge, en el Mar Argentino.

“Cuánto va a durar el operativo no se sabe. Contractualmente hay un plazo mínimo que es de 60 días operativos y un plazo máximo de ocho meses porque el vínculo se puede renovar por cuatro meses más. Es una incógnita saber realmente cuánto va a llevarnos esta misión. Zarpamos con esa idea”, le cuenta este abogado de 47 años a A24.com desde Comodoro Rivadavia.

Junto con José Luis Castillo (hermano de Enrique Castillo), Fernando Arjona (hermano de Alberto Arjona) y Silvina Krawczyk (hermana de Eliana Krawczyk, la única mujer que transportaba el ARA San Juan), Luis se unirá a una tripulación en representación de aquellos familiares que conmovieron a un país cuando se conoció la noticia y que desde hace casi 10 meses aguardan por una respuesta con la mirada puesta en el mar.

Mi idea es quedarnos hasta que terminemos. Nadie se mueve hasta que los encontremos. O hasta que la empresa abandone y se termine la misión. ¿Estar afuera tanto tiempo? Es lo que tengo que hacer. Es difícil explicarlo con palabras. Simplemente, tenemos que hacerlo. Sentimos que si no estamos nosotros, no pasa nada. Queremos estar para velar que todo se desarrolle como corresponde”, cuenta Luis, quien luego detalla cómo fue el proceso de elección para formar parte de la expedición encabezada por la empresa Ocean Infinity.

Se hizo una votación entre todos las familiares y se postularon ocho: cinco familiares y otros tres que no lo eran. Entre todos eligieron. Además, había un criterio que establecía tener conocimientos mínimos y aptitudes mínimas, como experiencia en navegación, estado psicofísico y conocimiento de inglés, porque acá en el barco solo se habla en ese idioma. Y en base a eso nos eligieron”, detalla.

Si bien el inicio de esta misión renovó la expectativa y el interés sobre el tema, las pantallas de los canales ya no reflejan esas vigilias infinitas a la espera de un rastro o una señal.

Sin embargo, no hay reproches: “Es entendible ante la coyuntura del país. Y no los culpo porque ustedes nos han acompañado muchísimo y nos han ayudado muchísimo. Claramente, la coyuntura del país los lleva a estar hablando del dólar, por ejemplo. Pero la gente, a través de las redes sociales y de distintas maneras nos acompaña siempre. Acá, particularmente, en Comodoro Rivadavia, es impresionante la empatía, el cariño, el apoyo que recibimos. Creo que hay una necesidad de todo el país de saber qué pasó con los chicos”.

Así como sucedió con otros casos de igual trascendencia, el del ARA San Juan no escapó a las manipulaciones de aquellos que parecen empecinados en darle un tinte político a cada situación, inclusive tratándose de una tragedia. La grieta, que le dicen.

“No logro terminar de leer bien los motivos, no logro terminar de comprenderlo. Yo entiendo que desde la investigación hay responsabilidad de este gobierno por la desaparición y, de manera más indirecta, pero no menor, también hay responsabilidad del gobierno anterior. Porque el submarino no estaba en condiciones de hacer la tarea que tenía que hacer”, intenta explicar Tagliapietra, quien desde su condición de abogado es querellante en la causa penal y representante de otros familiares.

Quedan pocos minutos y aún mucho por hacer. Una reunión informativa y ultimar otros detalles para, luego sí, instalarse en el buque que será su hogar durante, al menos 60 días. Ante eso, como cierre, la pregunta sobre "a qué aferrarse" cómo símbolo de esperanza surge naturalmente: “No creo absolutamente en nada. Soy agnóstico. Simplemente, entendí que las cosas estuvieron mal barajadas de entrada. Y me aferro a la verdad. Siempre digo lo mismo: necesitamos encontrarlos y saber la verdad de lo que pasó. Ni más ni menos que eso”.