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La ambliopía cuenta con dos tratamientos que, básicamente, tienen el mismo objetivo: hacer que el "ojo vago" trabaje.
También conocido como "ojo vago" u "ojo perezoso", en esta patología el cerebro y el ojo, que trabajan en conjunto para permitir la visión, dejan de hacerlo. Es decir que, pese a que el ojo se vea de forma normal, el cerebro decide utilizar a uno más que al otro, provocando una pérdida en la visión del "excluido".
Esta dolencia puede ser provocada por "cualquier condición que afecte el desarrollo de la visión normal o el uso de los ojos", entre las que pueden enumerarse el estrabismo ("ojos bizcos"), un desbalance en la posición de los dos ojos, la existencia de un mayor grado de miopía en uno de ellos, la hipermetropía y el astigmatismo, entre otras causas.
Cómo se trata el "ojo perezoso"
La ambliopía cuenta con dos tratamientos que, básicamente, tienen el mismo objetivo: hacer que el "ojo vago" trabaje. Ya sea mediante parches o bien con medicación que provoque que se nuble la vista, el ejercicio del ojo excluido es primordial, siendo que las mayores tasas de efectividad se dan cuando se trata a una temprana edad, generalmente antes de los 7 años.
En los casos en que los especialista no logran desarrollar un tratamiento exitoso, esta patología continúa en la edad adulta, provocando un "impedimento de la visión monocular (de un solo ojo) entre niños, jóvenes y adultos de mediana edad".
Ante esta situación, en distintas partes del mundo se encuentran desarrollando estudios científicos para evaluar la posibilidad de una mejora en la visión ante un tratamiento tardío.