Uno de los momentos más tensos se vivió cuando un automovilista intentó atravesar el bloqueo: su espejo retrovisor terminó roto y se lo vio visiblemente enojado. “Yo solo quiero ir a trabajar”, dijo, con el auto abollado y rodeado de manifestantes. La tensión entre quienes apoyaban la medida y los que se veían directamente afectados por el corte fue aumentando.
La Policía llegó poco antes del mediodía para intentar restablecer la circulación. Desde la Central de Tránsito advirtieron que el corte generó importantes demoras en toda la zona norte y que muchos conductores tuvieron que desviarse por la colectora o rutas alternativas. La congestión también afectó a colectivos y camiones que circulaban en ese sentido.
La protesta, según explicaron desde el lugar, fue parte del llamado "ruidazo internacional contra el DNU", impulsado por trabajadores del INTI y otros sectores. Además del reclamo político, manifestaron su rechazo a posibles despidos y exigieron mejoras en las condiciones laborales.
La postal del día fue clara: una autopista clave bloqueada casi por completo, autos frenados, bocinas, y un fuerte interrogante sobre la falta de previsión del operativo de seguridad. El caso reabre el debate sobre el equilibrio entre el derecho a protestar y el derecho a circular, un tema que cada vez más divide aguas en el Área Metropolitana de Buenos Aires.