En Santa Fe, la localidad de María Teresa quedó prácticamente bajo el agua tras recibir 290 milímetros de lluvia en un solo día. Varias familias debieron dejar sus casas, aunque las autoridades confirmaron que no hubo heridos.
En la provincia de Buenos Aires, la tormenta también dejó estragos, con calles y barrios inundados, rutas cortadas y complicaciones en el conurbano y en el noroeste provincial, aunque sin evacuados confirmados. En Villa Celina, partido de La Matanza, los vecinos denunciaron que la zona quedó convertida en un lodazal, mientras que en Carlos Casares las intensas precipitaciones afectaron tanto a áreas urbanas como rurales.
A pesar de que la cantidad de evacuados en Mendoza es la más alta, en Córdoba preocupa la persistencia del agua en campos y zonas bajas, lo que podría empeorar el escenario en los próximos días.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), tras el paso del frente de tormenta el tiempo comenzará a estabilizarse. Desde este lunes se espera una mejora progresiva en el centro y norte del país, con jornadas soleadas y temperaturas en aumento hacia mediados de semana.
De todos modos, especialistas remarcan que la gran cantidad de agua acumulada en suelos y cursos fluviales seguirá generando complicaciones en los próximos días, especialmente en áreas rurales y sectores bajos.
La tormenta de Santa Rosa de este año quedará registrada como una de las más intensas de las últimas décadas, con cifras históricas de lluvia y miles de damnificados. Si bien el alivio climático llegará en breve, la emergencia hídrica obliga a mantener la atención inmediata y refuerza la necesidad de obras de infraestructura a largo plazo.