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Tristeza porteña: cerraron El Obrero y Oviedo, dos clásicos bodegones

03 de feb de 2021 - 12:59
Tristeza porteña: cerraron El Obrero y Oviedo, dos clásicos bodegones
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Bodegón El Obrero de La Boca en sus épocas de gloria
Bodegón "El Obrero" de La Boca en sus épocas de gloria

Fueron emblemas de la cultura gastronómica porteña durante años. Sin embargo, como efecto de la crisis económica que trajo la pandemia, los restaurantes Oviedo y El Obrero no lograron subsistir. Tanto en el barrio porteño de Palermo como en La Boca, los locales debieron bajar sus persianas.

El Obrero

Su fama trascendía el barrio portuario en que lo fundaron dos hermanos asturianos, Marcelino y Francisco Castro hacia 1954. En sus mesas se sentaron celebridades del rock como Bono o Manu Chao hasta estrellas de Hollywood como Robert Duval, Francis Ford Coppola o Susan Sarandon.

El lugar, que había sido despacho de bebidas desde 1910, se despidió de sus clientes el domingo pasado. “Fieles comensales: les queremos comunicar que, a partir del 1 de febrero de 2021, El Obrero se encontrará cerrado por tiempo indeterminado”, escribieron en redes sociales. “En caso de una nueva reapertura, será comunicado por este medio”, agregaron.

Su nombre remite a su génesis. El Obrero nació como una fonda que daba de comer a los trabajadores del puerto, las fábricas y los frigoríficos de la zona. Por aquel entonces sólo servían comida de olla: sopas, guisos, estofados. Después se armaron partidas de cartas en las que no faltaba alguna bebida espirituosa.

En los '80 hubo un cambio importante: al negocio se sumó la mujer de Marcelino y transformó el salón en un espacio con "ambiente familiar".

El local de Caffarena 64 tuvo momentos de gloria, con filas de espera en la puerta. Su carta incluía los infaltables de la cocina porteña pero con sus toques propios. Silvia, Pablo y Juan Carlos Castro, los hijos de Marcelino heredaron el negocio y siguieron adelante. Pero después de un durísimo 2020 los números no resistieron más.

Oviedo

La esquina de Guatemala y Humboldt fue espacio de encuentro de amigos y familias durante décadas. En diciembre de 1990 el asturiano Manuel Coto abrió el primer salón y José, su hijo, lo mantuvo durante los últimos 15 años. Intentó todo para seguir a pesar de la pandemia. Y lo venía logrando.

Pero el dueño del local quiso vender la propiedad para un negocio inmobiliario. Ahí, donde se compartían momentos amenos entre fuentes repletas y platos bien servidos, habrá una torre. No hubo nada más que hacer: con amargura, José entregó al dueño las llaves del lugar.

Adiós a dos clásicos insustituibles

El bodegón es como la familia: cada una tiene su forma de cocinar las milanesas, tortillas, sopas, bifes o flanes. Los Castro y los Coto, inmigrantes españoles, abrieron un restaurante que, con el tiempo llevaron adelante de sus hijos.

Fueron negocios levantados con esfuerzo donde se tejen tradiciones, generaciones que se suceden en el amor por servir un buen plato. Se los lleva la crisis. Y nos dejan con tristeza de cultura compartida y nostalgia en el paladar.