Cuando los alimentos no son inocuos, el desarrollo humano de los menores y los adultos se ve interrumpido, aseguró el organismo.
En este sentido, la inocuidad de los alimentos es la ausencia a nivel seguro del peligro potencial de que pudieran dañar la salud de los consumidores de todos los estratos etarios.
Esta cualidad debe garantizar la seguridad alimentaria en cada etapa de la cadena, desde la producción primaria, la cosecha, el procesamiento, el almacenamiento, y la distribución; hasta el final de la cadena, en la preparación y el consumo.
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Cada año enferman en el mundo unas 600 millones de personas -casi 1 de cada 10 habitantes- por ingerir alimentos contaminados y que 420.000 mueren por esta misma causa. (Foto: AP).
Las claves para reforzar la seguridad de los alimentos
- Separar los alimentos crudos de cocidos, junto con la utilización de equipos y utensilios diferentes (cuchillos, tablas de cortar) para manipular alimentos crudos y cocidos.
- Mantener los alimentos a temperaturas seguras, no dejar alimentos cocidos a temperatura ambiente por más de 1 hora, enfriar lo más pronto posible los alimentos cocidos y perecederos, y no descongelar alimentos a temperatura ambiente.
- Cocinar completamente los alimentos, especialmente carnes rojas, pollos, pescados y huevos; hervir sopas y guisos.
- Para carnes rojas y pollos, cuidar que no queden partes rojas en su interior y recalentar completamente la comida cocinada.
- Usar agua y materias primas seguras como agua de red o potabilizada antes de ser consumida.
- Elegir alimentos frescos o procesados como la leche pasteurizada, las frutas y verduras, especialmente si se van a consumir crudas, y no utilizar alimentos después de la fecha de vencimiento.
- Mantener la limpieza: lavarse las manos con jabón entre 40 y 60 segundos antes y durante la preparación de alimentos, y después de ir al baño.
- Lavar y desinfectar todas las superficies, equipos y utensilios, y proteger alimentos y el área de la cocina de insectos, mascotas u otros animales.