El temporal que golpeó a Bahía Blanca dejó un panorama desolador, con calles anegadas y cientos de vehículos arrastrados por la corriente. En algunos casos, los autos terminaron apilados, estrellados contra edificios y postes, mientras que otros quedaron completamente sumergidos en cocheras subterráneas y recién fueron visibles cuando el agua comenzó a descender.














