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Exclusivo | La Mesa de Enlace endurece su relación con el Gobierno y cuestiona a Basterra como interlocutor

Exclusivo | La Mesa de Enlace endurece su relación con el Gobierno y cuestiona a Basterra como interlocutor
El ministro Luis Basterra, recibiendo a la Mesa de Enlace al comienzo de la gestión. Una relación que se encamina a la ruptura (Foto: archivo).

Tras casi un año de idas y vueltas, los representantes de la Mesa de Enlace sienten que la relación con el Gobierno está estancada. Ante la falta de respuesta a la mayoría de los planteos, con la seguridad de que el ministro de Agricultura no es el interlocutor adecuado y bajo la presión de las bases que piden más contundencia, los dirigentes buscan endurecer el discurso, sin quemar puentes.

¿Medidas de fuerza? Por ahora descartadas, pero todo dependerá de lo que suceda en los próximos meses.

Por lo pronto, el cambio en el tono arrancó hace dos semanas cuando, a través de un comunicado, los dirigentes expresaron su “preocupación por reuniones inconducentes” y los “escasos avances en la agenda del diálogo” a través del ministro de Agricultura, Luis Basterra.

“Desde que comenzamos a hablar con el Gobierno fueron puras promesas y fintas. Nos dicen que el agro es muy necesario, pero de realidades poco y nada” dijo a A24.com Agro Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina. Y agregó: “Hemos buscado siempre el diálogo, pero llega un momento en que necesitás resultados”.

En el diagnóstico coinciden los otros tres presidentes de la Mesa de Enlace, también consultados el martes por este medio.

“Sacamos comunicados, hicimos notas, buscamos reuniones con funcionarios, pero vemos que todo eso no está dando ningún tipo de resultado”, subrayó Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

El dirigente admitió que en los diez meses de gestión de Alberto Fernández “solo” consiguieron “la emergencia en algún lado” o “alguna ayudita financiera para zonas que están complicadas con el clima”. Sin embargo, “sobre la presión impositiva o la política de Estado con respecto a lo que va a pasar con el campo no tenemos ninguna respuesta”.

La presión de las bases

La situación expone a los dirigentes ante sus bases y los grupos de productores autoconvocados. “Muchos nos dicen ‘se agotó la instancia’ o nos llegan pedidos extremos de cortar rutas o hacer paros por tiempo indeterminado, aunque hoy eso es imposible”, sostuvo Chemes.

De todos modos, admite que van a tener “que cambiar el discurso y ser duramente críticos”. También planteó la posibilidad de “buscar otros medios para llegar a la opinión pública, con un mensaje más fuerte y nuevas herramientas para transmitirlas”. En definitiva, el objetivo es “ser más agresivos en la comunicación de la problemática”.

El resto de los dirigentes tiene el mismo diagnóstico: todos reciben la misma presión de los productores, pero creen que no es el momento de acciones de fuerza. “Las condiciones de pandemia y cuarentena no alientan a este tipo de medidas”, afirmó Carlos Achetoni, titular de la Federación Agraria Argentina (FAA).

Por su parte, Carlos Iannizzotto, titular de Coninagro, sostuvo que “en varios distritos nos plantean que el diálogo tiene un límite debido a que no hay respuestas”. Sin embargo, destacó: “Seguimos apostando mantener los puentes. El factor de unidad es la premisa fundamental en este momento; el país está en un contexto que no soporta rupturas”.

Para Pelegrina, el malestar va más allá de lo sectorial. “Más que enojados, los productores están muy preocupados”. De todos modos, esta sensación supera los problemas del campo. “Más allá de los temas sectoriales, preocupa el devenir institucional, social y político del país”, explicó.

Tampoco considera viable una medida de fuerza. “Lo hablamos en la Mesa de Enlace, pero no lo vemos ahora, más atendiendo la situación social del país y viendo cómo estamos nosotros en relación a otros sectores, en una crisis mayor”, enfatizó.

Sin embargo, los cuatro coinciden en la necesidad de respuestas oficiales a planteos básicos. “Hay propuestas de la Mesa de Enlace, del sector agroindustrial, de Coninagro. Tenemos un contenido muy interesante para seguir debatiendo pero necesitamos respuestas”, resumió Iannizzotto.

Basterra en la mira

No todos los pedidos del campo apuntan a la presión impositiva, tipo de cambio o medidas con costo fiscal directo. Muchos, están vinculados a cuestiones de seguridad, transporte interjurisdiccional o leyes de semillas, seguros y de acceso al financiamiento, entre otros.

Y si bien son varias las áreas que hacen oídos sordos, el ministerio de Agricultura es principal apuntado por los ruralistas.

“Nuestro interlocutor es Basterra y si no responde a lo que necesitamos, el interlocutor no es válido”, explicó Chemes. En ese sentido, disparó: “Vemos que no tiene poder político. Le pedimos cosas y no las consigue. No sabemos si es porque no quiere, porque no puede o porque no lo dejan”.

Por su parte, Achetoni remarcó que “hay un diálogo que, al no tener ida y vuelta con respuesta, se transforma en un diálogo estéril”. Una actitud que termina frustrando a los dirigentes. “Tenemos cordialidad, pero cuando uno sale de la reunión diciendo qué planteó pero no qué le respondieron, es difícil”, lamentó.

Pelegrina también fue contundente: “Es nuestro interlocutor, pero no avanza y creemos que no se mueve internamente. No pelea por los temas que tiene en su agenda”, disparó.

La SRA tiene una experiencia distinta con otras áreas del poder Ejecutivo. De hecho, trabajó con el Ministerio de Seguridad para lograr que se viabilice el tránsito entre las provincias de Tucumán y Santiago del Estero. “Fueron más rápidos que el Ministerio de Agricultura, al que ya le habíamos planteado el problema desde el comienzo de la pandemia”, aseguró Pelegrina.

Otro ejemplo fue el pedido infructuoso que le hicieron a Basterra para que interceda frente al Ministerio de Educación por temas puntuales de escuelas rurales, y con el Banco Central (BCRA).

“Cuando en junio pedimos reuniones a siete ministros fue porque le planteábamos los temas a Basterra y nos decía que esos no eran de su área”, se lamentó Pelegrina. “Hay temas que exceden al ministro pero tampoco lo vemos activo. No vemos a Basterra pelando con Guzmán (Martín, ministro de Hacienda) por la suba del precio de los insumos para el agro”, dijo a modo de ejemplo.

El Banco metió la cola

Cuando la relación ya era cada vez más tensa, las medidas sobre el mercado de cambios de la semana pasada terminaron de conformar el mal humor del sector.

Llegaron cuando “los productores están viendo cómo darle más certidumbre a la producción, incrementándola, buscándole la vuelta”, dijo Achetoni. En ese sentido, aseguró que “estas medidas son totalmente antisonantes, contradictorias con lo que uno trata de proyectar: un aumento en la producción”.

Para el titular de FAA si bien “la disconformidad es bastante general” entre los productores, se mitiga un poco “por la mejora internacional de los commodities en las últimas semanas”. De todas formas, advierte que “en el caso de las economías regionales”, cualquier encarecimiento de los insumos importados genera una “pérdida de rentabilidad que, muchas veces, significa estar por debajo de los costos”.

También impacta la obligación de renegociar deudas por parte de los importadores. "Si a todos los que tengan deudas de importación se les va a dar solo el 40% y tienen que refinanciar el resto, cualquier encarecimiento se le va a trasladar al productor", adelantó.

En tanto, pidió que se asegure que los operadores "puedan adquirir dólares como para hacer las importaciones de insumos porque sino también puede llegar a ser bastante difícil".

Según Chemes, el mayor problema de las medidas del BCRA es una suerte de aumento y consolidación de la brecha cambiaria.

“Yo vendo a un dólar de $58 y salgo a comprar insumos a más de $100. Porque aunque llegue a los $140 del blue, con que sea $110 ya está el desfasaje”, explicó.

En tanto, respondió el argumento oficial de que los importadores ingresan la mercadería a dólar oficial o que proporcionalmente el gasto de insumos es chico comparado con el volumen venta. “Lo que no ven las autoridades es que la brecha cambiaria está casi en el cien por cien. Y que los importadores compran a un dólar de 80, pero le agregan gastos como luz, empleados e ingresos brutos, entre otros. Por eso, cuando llegás a comprarlo, el producto está convertido a un dólar de $110”, aseguró.

Para adelante

“Seguimos con el diálogo, aunque las bases están en una situación de mucha preocupación y el mismo Gobierno debe estar preocupado porque no se va a poder cumplir con las metas de las divisas. No ha hecho nada para que haya más producción y más divisas”, subrayó Iannizzotto. Y advirtió que “en el tema fiscal hay cada vez más restricción y cuando eso pasa hay más freno de mano y más imposibilidad de poder alentar a los que producen y generan mano de obra como nuestro sector”.

En tanto, Pelegrina expresó que “hay preocupación por la república" y que "está avanzando el descrédito generalizado de la conducción política, sea el signo que sea. Se está yendo por el camino del 'que se vayan todos'”.

Pese a las críticas, dejó la puerta abierta para continuar buscando consensos. “Seguimos adelante tratando de encontrar soluciones a los problemas puntuales. Amén de subir el tono desde las declaraciones, no vamos a ser nosotros los que rompamos el diálogo", concluyó.

por Marcos Lopez Arriazu
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