Ante la escasez del crédito, sobre todo aquellos destinados a productores de las economías regionales, un nuevo instrumento aparece en escena.
Ante la escasez del crédito, sobre todo aquellos destinados a productores de las economías regionales, un nuevo instrumento aparece en escena.
De la mano del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), junto con la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM) y Coninagro, se puso en marcha el “Primer Fondo de Economía Productiva y Solidaria”.
La herramienta combina a distintos sujetos como aportantes, en este caso mutuales productivas que hayan tenido capacidad de ahorro, con organizaciones cooperativas que requieren de financiamiento para llevar a cabo sus producciones.
“De esta manera la integración entre mutuales y cooperativas, inédito con esta modalidad y escala, posibilita que el ahorro se aplique al financiamiento productivo. Es muy fuerte la demanda de parte de las economías regionales porque muchas están en crisis, y con un crédito retraído”, comentó a A24/Agro Nahum Mirad, integrante del Directorio del INAES.
El primero de estos “préstamos” lleva el nombre de “Uno”, por ser el primero, y estará destinado a la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas -Fecovita-, por un total de $ 150 millones.
¿Cómo funciona?
Una organización mutual administradora (en este caso San Cristóbal Caja Mutual) conforma un fondo integrado por el aporte de diferentes mutuales (alrededor de 20 a 25 en total) y lo aplica a una organización que requiera los mismo para una actividad productiva (Fecovita).
El instrumento, en esta primera versión, apunta a financiar la vendimia que realizan las cooperativas de productores vitivinícolas. Fecovita nuclea a 29 cooperativas de primer grado de diversas zonas de Mendoza, con acceso a más de 25.000 hectáreas de viñedos y 54 bodegas, a través de 5000 productores asociados (fracciona 22,5 millones de litros por mes, y produce entre otros el emblemático vino “Toro”).
“Se hicieron los ajustes tanto técnicos como normativos. Se ideó la estructura y la idea es replicarlo con otras cooperativas similares, a lo largo del año, con la posibilidad de aplicar subsidio de tasas por parte del Estado. De esta forma se reducen los riesgos y se bajan los costos”, afirmó Mirad.
En tanto, Mario Raiteri, de la Federación Nacional de Productores de Papa, resaltó el hecho de que el cooperativismo pase a la órbita del Ministerio de Producción lo reconoce como una herramienta en el área productiva que colabora en la generación de riqueza. “Este instrumento es la posibilidad de empezar a utilizar los recursos generados por el propio movimiento cooperativo a través de sus mutuales para financiar con tasas bajas y plazos adecuados a las necesidades de nuestras economías regionales y a las capacidades de pagos de nuestros medianos y pequeños productores y sus cooperativas”, afirmó.
Fecovita tendrá un plazo de 10 meses para devolver el préstamo y en los 3 primeros bimestres se abonarán parcialmente los intereses, y en el último bimestre se cancelará el capital junto al último desembolso de intereses.
Para graficar la situación de las economías regionales, el último Índice de Competitividad que elabora Coninagro (al tercer trimestre de 2019), experimentó una caída del 1,7% interanual, lo que mantuvo la tendencia negativa por séptimo trimestre consecutivo. En dicho período, se deterioraron 5 de las 7 dimensiones que componen el indicador.