Han sido tiempos difíciles, sin duda. Pero este aislamiento obligatorio también será el disparador de una gran oportunidad para el turismo rural ya que el campo ofrece todo lo que se desea en este momento: espacios abiertos, aire, comida, naturaleza y calma. Eso sí: hay que estar preparados para adaptarse a las nuevas necesidades del turista y a los protocolos de seguridad que cuidan tanto al visitante como al anfitrión. Y ese acompañamiento es el espíritu de Sirirí Turismo Rural, un grupo de profesionales que trabaja con el emprendedor de agroturismo.










