Criptomonedas

Bitcoin: confiar o verificar, esa es la cuestión

El sistema financiero tradicional requiere de una palabra clave: confianza. Pero que pasa en países como Argentina donde varias veces se rompió esa confianza en el sistema. Por qué Bitcoin es la opción para dejar de confiar y empezar a verificar.
Adam Dubove
por Adam Dubove |
Bitcoin ofrece una red descentralizada y que cualquiera puede verificar con facilidad.

Bitcoin ofrece una red descentralizada y que cualquiera puede verificar con facilidad.

Los argentinos contamos con una gran ventaja a la hora de entender la propuesta de valor de Bitcoin. No importa en qué generación hayas nacido, si sos argentino has sufrido alguno de los tantos abusos y violaciones de la confianza por parte de gobiernos de cualquier tipo y color con sus ciudadanos.

Inflación, hiperinflación, expropiación, default, saqueos de ahorros, devaluación forzosa, envilecimiento monetario, reperfilamientos, confiscaciones, corralitos, congelamientos, pesificación, transfuguismo, panquequeo, incautaciones, despojos y extorsiones. La lista es más larga.

Argentina no es territorio exclusivo de estos eventos, pero sí tiene la particularidad de que se repiten de forma cíclica. Cada generación atraviesa su inflación, su hiper, su expropiación, su default y así con el resto. Cómo es posible que tan a menudo se produzcan masivas violaciones de derechos.

La confianza en el sistema

Si han ocurrido estas violaciones de derechos de propiedad, es porque los autores tenían las herramientas para llevarlo adelante. Cuando se trata de dinero, el sistema monetario actual está basado en la confianza. En una relación en la que hay dinero en el medio, la confianza es un factor fundamental. El problema es que no existen ni garantías ni incentivos para honrar esa confianza de la que algunas instituciones como bancos, bancos centrales y gobiernos son depositarias.

La confianza es un elemento que está presente todos los días en las relaciones sociales, amorosas y comerciales. El problema es cuando esta confianza es quebrantada una y otra vez, y hacerlo no acarrea ninguna consecuencia negativa. Al contrario, está avalado por la legislación.

Por eso no es casualidad que Satoshi Nakamoto mencionara 12 veces la palabra “confianza” en el documento original donde describió la red Bitcoin por primera vez. En febrero de 2009, Satoshi explicó en un foro de la Fundación P2P (peer-to-peer o “de pares”) que “la raíz del problema con la moneda tradicional era toda la confianza que se requiere” para que el sistema funcione.

“Debe confiarse que el Banco Central no degrade la moneda, pero la historia del dinero fiat está repleta de brechas de esa confianza”, escribió Satoshi en uno de los primeros párrafos de su publicación. “Debemos confiar en los bancos para que tengan nuestro dinero y así poder transferirlo electrónicamente, pero lo prestan en olas de burbujas de crédito con apenas una fracción de reserva”, argumentó.

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Satoshi Nakamoto mencionara 12 veces la palabra “confianza” en el documento original donde describió la red Bitcoin por primera vez.

Satoshi Nakamoto mencionara 12 veces la palabra “confianza” en el documento original donde describió la red Bitcoin por primera vez.

Bitcoin y la confianza sin terceros

Con esta premisa en mente, Satoshi Nakamoto diseñó e inventó Bitcoin, la respuesta a una pregunta que ya habían intentado contestar otros: Cómo se puede diseñar una red monetaria y de pagos que no requiera confiar en un tercero.

La solución a este problema la encontró diseñando una red descentralizada y que cualquiera puede verificar con facilidad.

Una red descentralizada implica que nadie concentra el poder de toma de decisiones, ninguna persona o grupo de personas puede cambiar las reglas de manera unilateral sin el consentimiento del resto de los participantes, nadie puede ser excluido u obligado a participar, y el “poder” sobre la red está distribuido entre decenas de miles de personas que deciden participar voluntariamente en ella. La descentralización, sin embargo, es solo un aspecto y una palabra de la que se ha abusado en los últimos años.

Para que realmente no se requiera confiar en un tercero, también debe ser posible poder verificar de una forma sencilla que todas las reglas se estén cumpliendo. Por ejemplo, que quienes estén gastando bitcoin tengan derecho a gastar esos saldos; que los mineros no generen más bitcoin de lo que les corresponde; que la cantidad de bitcoin que circula sea la esperada según su agenda de emisión; o que el tamaño de un bloque de transacciones no supere el máximo establecido por la red.

No confíes: verificá

Cuando el cumplimiento de las reglas puede verificarse de forma matemática, y lo puede hacer cualquier persona sin la necesidad de adquirir equipos especializados o de gran poder de cómputo, y a su vez la estabilidad de las reglas está garantizada por el umbral de consenso necesario para modificarlas, podemos dejar de hablar de un sistema en el que es necesario confiar para referirnos a uno en el cual podemos verificar, de la misma forma que se puede verificar una ecuación matemática.

Por eso, uno de los lemas -tomado probablemente del ambiente de ciberseguridad- adoptado por bitcoiners ha sido: “No confíes, verifica”. No es que confiar en un tercero sea algo malo, pero seguir confiando en instituciones que una y otra vez han defraudado esa confianza, especialmente en países como Argentina, no es razonable.

Ahora, por primera vez, existe una alternativa para elegir algo distinto.

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