Arte

A comprar arte, que se acaba el mundo

En el 2020 hubo un pico histórico de ventas online de obras de arte, por más de 1.000 millones de dólares. ¿Es un fenómeno alimentado por la pandemia o un nuevo paradigma de consumo?
29 de abril de 2021 - 15:01
A comprar arte, que se acaba el mundo

Las compras online de obras de arte en el mundo registraron un "boom" en 2020, según un estudio de una compañia internacional de seguros que realizó su relevo tomando como consideración las tres principales casas de subastas del mundo, cuyas ventas el año pasado en esa modalidad superaron los 1.000 millones de dólares.

Si la tendencia continuará luego de la emergencia sanitaria o si será un fenómeno pasajero es precisamente la pregunta sobre la que no hay certezas.

Lo cierto es que la foto del mercado del año 2020 muestra una frondosa activad digital porque en total, 82% de los nuevos coleccionistas de arte compraron en internet durante el primer año de la pandemia, frente el apenas 36% que lo hizo de ese modo en 2019.

Así lo señala el informe de la compañía de seguros Hiscox, que recupera la agencia de noticias AFP, y que estudia datos de 70 plataformas de todo el mundo, incluidas las subastas en línea de las tres principales casas de ventas mundiales, Christie's, Sotheby's y Phillips, con la intención de construir un diagnóstico sobre las lógicas del mercado que se alteraron con la pandemia.

Según el estudio, muchos coleccionistas expresan "reticencias" a la hora de comprar arte en línea principalmente por la imposibilidad de examinar en persona la obra para comprobar su estado y calidad.

Sin embargo, la investigación de mercado revela que más de la mitad de los nuevos compradores serían más favorables a comprar de forma online si conocieran las opiniones de otros clientes y pudieran hablar con un asesor.

Por otro lado, el informe señala que para los compradores sería "determinante" poder acceder a experiencias de realidad aumentada para observar la obra de manera más fidedigna, aunque también el 57% de los clientes potenciales les preocupa "ser víctimas del pirateo de su tarjeta de crédito" y a la mitad le preocupa que "se intercepten sus facturas o les roben sus datos personales".

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