Nacido en Palermo el 1 de diciembre de 1964, Schillaci comenzó su carrera profesional en el club de su ciudad natal, el Palermo, donde jugó en la Serie C1. Posteriormente, se trasladó al Messina, en la Serie B, donde llamó la atención por sus actuaciones goleadoras. En 1989, fue fichado por la Juventus, donde ganó la Copa Italia y la Copa UEFA en la temporada 1989-1990. Dos años después, se unió al Inter de Milán y, finalmente, cerró su carrera en Japón con el Júbilo Iwata.
Sin embargo, fue con la Selección italiana donde Schillaci alcanzó la gloria y se ganó el corazón de los aficionados. En el Mundial de 1990, celebrado en su tierra natal, se convirtió en el máximo goleador del torneo con seis goles. Aunque Italia cayó en las semifinales frente a la Argentina de Diego Maradona, Schillaci dejó una marca imborrable en la memoria del fútbol italiano.
Tras su retiro, Schillaci tuvo apariciones en la televisión italiana y fundó una escuela de fútbol en Palermo para inspirar a las nuevas generaciones. Estuvo casado en dos ocasiones y tuvo tres hijos: Mattia, Nicole y Jessica Schillaci.
La partida de Toto Schillaci deja un vacío en el mundo del fútbol, pero su legado, especialmente aquel inolvidable Mundial de Italia 90, permanecerá para siempre.