A eso se sumaban las cuestiones económicas y burocráticas que implicaba su llegada desde la Argentina, además del tratamiento hormonal que necesitaba para su crecimiento. Por eso, aunque Rexach estaba convencido de sus condiciones, la decisión de incorporarlo no avanzó de inmediato.
Con el paso de las semanas, Jorge Messi comenzó a impacientarse. La familia llevaba tiempo esperando una definición y no recibía una respuesta concreta. El padre de Lionel llegó a plantear que, si la situación no se resolvía, regresarían a Buenos Aires y buscarían otra alternativa para su hijo.
Fue entonces cuando Rexach decidió intervenir. El secretario técnico entendía que Barcelona estaba ante una oportunidad que no podía dejar escapar y buscó una manera de darle a Jorge la tranquilidad que necesitaba para seguir esperando.
La servilleta que cambió la historia de Messi
El momento decisivo ocurrió el 14 de diciembre de 2000, en el Club de Tenis Pompeia, en Barcelona. Rexach se reunió allí con Josep Minguella y Horacio Gaggioli para avanzar sobre el futuro del joven argentino.
No había un documento oficial a mano. Entonces apareció una solución tan improvisada como histórica: una servilleta.
Sobre ese pequeño papel, Rexach escribió: “En Barcelona, a 14 de diciembre de 2000, en presencia de Minguella y Horacio, Carles Rexach, secretario técnico del F.C. Barcelona, se compromete bajo su responsabilidad y en contra de algunas opiniones a fichar al jugador Lionel Messi, siempre y cuando se mantengan las cantidades acordadas”.
La nota no era el contrato oficial de Messi con Barcelona. Era un compromiso informal de Rexach para dejar en claro que estaba dispuesto a avanzar con la incorporación del joven argentino.
El entonces presidente del Barcelona, Joan Gaspart, explicó años después por qué decidió avalar aquel gesto: “El tema de la servilleta fue una forma moral de dejarle claro a Jorge que no había nada de lo que preocuparse. Era la manera de evitar problemas o malentendidos. Oficialmente no servía de nada, pero era un paso previo a la firma del primer contrato, que lo hizo Paco Closa”.
Aunque la servilleta permitió llevar algo de calma, la espera no terminó allí. Durante casi un mes más, Jorge Messi y sus familiares siguieron pendientes de la resolución, hasta que Lionel firmó su primer contrato oficial con el Barcelona.
Finalmente, el debut del joven rosarino se produjo el 7 de marzo de 2001, cuando salió a la cancha con la camiseta número 9 y marcó su primer gol frente al Amposta.
Los números que dejó Messi en Barcelona
Años después, aquella apuesta terminó dando paso a una de las carreras más extraordinarias de la historia del fútbol. Messi pasó 17 temporadas en el Barcelona, donde conquistó 35 títulos, entre ellos 10 Ligas, 4 Champions League y 7 Copas del Rey.
Con la camiseta del club disputó 778 partidos oficiales y marcó 672 goles, cifras que lo convirtieron en el máximo goleador de la historia de la institución.
Durante su etapa en el Barcelona también ganó siete Balones de Oro y seis Botas de Oro. El juvenil que había llegado a España con apenas 13 años terminó convirtiéndose en la gran figura de una era dorada para el club.
Una servilleta que terminó valiendo una fortuna
Con el paso de los años, aquel papel que había servido para dejar por escrito el compromiso de Rexach también adquirió un enorme valor histórico.
La servilleta perteneció durante años a Horacio Gaggioli, uno de los hombres que había participado de aquella operación. En 2024, fue subastada bajo el nombre “The Napkin Agreement” y se vendió por 970.000 dólares. La identidad del comprador quedó en reserva.