La anécdota que más llamó la atención fue una conversación reciente con Leandro Paredes, su compañero en Roma y también hincha fanático de Boca. “Hablábamos sobre las vacaciones y me dijo que Boca juega el primer partido del Mundial de Clubes en Miami. Quería que me quede con él para ir a ver el partido”, contó entre risas Dybala, que nunca vio un partido de Boca en la Bombonera.
Por ahora, no hay indicios concretos de un regreso inmediato a Argentina, pero la conexión emocional está. De hecho, la esposa de Dybala, Oriana Sabatini, reveló que fue el propio Paredes quien empezó a “instalar la idea” de que ambos regresen juntos a Boca, algo que podría generar tensión familiar: “Toda mi familia es de River”, bromeó Oriana en una entrevista reciente.
Del otro lado, Paredes estuvo muy cerca de regresar al Xeneize en el último mercado de pases. El mediocampista reveló que “hizo todo” para volver, aunque la operación no se concretó. Sin embargo, su contrato actual con Roma incluye una cláusula especial: Boca puede repatriarlo por 3,5 millones de euros en cualquier ventana de transferencias hasta diciembre de 2026.
La ilusión está intacta. Y aunque por ahora el vínculo con Boca es más emocional que concreto, los hinchas siguen soñando con ver a la Joya en la Bombonera.