Incluso, en su libro "México 86. Mi mundial, mi verdad: así ganamos la Copa", Diego Armando Maradona contó que había tres temas que rigurosamente siempre debían escuchar durante el trayecto de la concentración al estadio. Los tres himnos de la travesía eran "Eye of the Tiger", de la película "Rocky"; "Eclipse total del corazón", de Bonnie Tyler; y "Gigante chiquito" de Sergio Denis. Respecto a esta rutina, el Diego dejó una frase categórica que define el espíritu de aquel grupo: "Si no salías a comerte a los rivales crudos con esa música, más la rabia, la furia y las ganas que teníamos nosotros, no existías. No podías formar parte de ese plantel".
La música popular caló tan hondo en los protagonistas de aquella gesta que llegó a generar intensas emociones en el vestuario y a transformarse en himnos de tribuna.
El propio Maradona confesó el impacto emocional que le generaba la música local dentro del micro, al asegurar de forma contundente que la pieza musical de Denis le hacía llorar como un nene en la antesala de los partidos.
Qué otra canción de Bonnie Tyler llegó a las tribunas
La conexión de la artista británica con nuestro país sumó otros capítulos insospechados en las canchas locales, ya que otro de los grandes éxitos de Bonnie Tyler, "It's a Heartache", encontró un destino muy diferente en Argentina. Su melodía fue adaptada por las tribunas y dio origen a uno de los cantos más conocidos del fútbol local: "A ver si ponen huevo, que no juegan con nadie", una versión que convirtió una balada de desamor en un himno de protesta de los hinchas.