Según el relevamiento, miles de publicaciones afirmaron que el seleccionado argentino había recibido un trato favorable por parte de la FIFA y de los árbitros, tanto en el campo de juego como en las intervenciones del VAR. Esas acusaciones fueron el principal eje de hostilidad contra el equipo, seguidas por expresiones de agresión general y xenofobia.
En el balance por selecciones, Francia quedó en el segundo puesto, con más de 18.000 casos de ataques contra sus integrantes. Detrás se ubicaron Inglaterra y Portugal.
Según el informe, Francia e Inglaterra fueron blanco principalmente de insultos racistas y xenófobos relacionados con el origen de sus futbolistas. (Foto: archivo)
Los árbitros concentraron las amenazas más graves
Aunque los futbolistas reunieron el 84% de los ataques registrados, los árbitros fueron los más afectados por las amenazas de mayor gravedad. El informe señaló que los jueces representaban el 10% de las personas monitoreadas, pero concentraron el 71% de los casos clasificados en el Nivel 4, reservado para amenazas severas contra la integridad física, intimidaciones directas y difusión de datos personales sin autorización, una práctica conocida como doxxing.
El organismo contabilizó más de 100 incidentes de filtración de datos personales que derivaron en más de 13.000 llamadas y mensajes abusivos dirigidos a los árbitros y sus familiares.
Investigaciones y medidas de prevención
En el ámbito judicial, el equipo de Inteligencia de Fuentes Abiertas (OSINT) del programa remitió 786 cuentas a fuerzas del orden de distintos países por conductas que podían constituir delitos. Después de completar 87 investigaciones en profundidad, logró identificar a 30 personas que enfrentarían procedimientos sancionatorios y judiciales.
El relevamiento analizó el acoso y los discursos de odio dirigidos a jugadores, cuerpos técnicos y árbitros durante la competencia. (Foto: archivo)
La FIFA también informó resultados de las medidas preventivas aplicadas en las cuentas oficiales del organismo y de las federaciones. Los sistemas de moderación revisaron 60,7 millones de comentarios y ocultaron automáticamente 9,2 millones, equivalentes al 15%, antes de que fueran visibles para el público.
Según las estimaciones de la entidad, esa intervención evitó alrededor de 920 millones de exposiciones a contenido tóxico, abusivo o fraudulento.