Esta deficiencia estructural atravesó distintos ciclos en la conducción técnica. Marcelo Gallardo estuvo al frente del equipo en 19 de esos 30 partidos en los que River no logró torcer la historia tras empezar perdiendo. Posteriormente, la estadística negativa sumó un encuentro bajo la conducción de Marcelo Escudero, nueve presentaciones con Eduardo Coudet y la reciente caída con Leonardo Ponzio al mando.
Por qué a River le cuesta reaccionar cuando empieza perdiendo en el Monumental
El tropiezo ante el Globo reeditó un patrón de conducta futbolística que el equipo no logra solucionar. Incluso en jornadas donde demuestra capacidad de respuesta para conseguir el empate transitorio —tal como sucedió este sábado ante su público—, el desarrollo posterior vuelve a dejar al descubierto fallas defensivas u ofensivas que le impiden completar la remontada.
Con la derrota consumada, River no solo dejó escapar puntos valiosos en condición de local, sino que reafirmó una fragilidad psicológica y futbolística cuando le convierten el primer gol del partido. Romper esta inercia resultará un paso indispensable para que el ciclo de Ponzio pueda afirmarse en la recta decisiva del campeonato.