Este viernes, la Fórmula 1 replicó ese apodo como una especie de broma interna y homenaje encubierto para los fanáticos. Sin embargo, también surgieron cuestionamientos: el nombre elegido por Verstappen coincide parcialmente con el de Hermann Friedrich Franz, un funcionario nazi activo durante la Segunda Guerra Mundial. Pese a la polémica, no hubo referencias directas por parte del piloto ni del equipo Red Bull.
Más allá del seudónimo, Verstappen dejó su sello en Nürburgring al marcar el mejor tiempo entre los autos GT3, aunque aclaró que no fue en busca de récords: “Solo quería aprender, divertirme y disfrutar la pista con el equipo”.
Mientras tanto, en Imola, ya bajo su nombre real, Max se prepara para seguir defendiendo su corona en la temporada 2025.