Ausencia de mujeres en la conducción
Para Tamara Vinitzky, socia a cargo Diversidad & Inclusión en KPMG Argentina, es preocupante esta situación en la alta conducción de las empresas locales. “A este ritmo, los números nos indican que si se aspira a alcanzar un 30% de mujeres en directorios deberían pasar alrededor de 120 años. Esto nos indica que estamos hablando mucho de la importancia de tener mujeres en esos espacios, de incorporar miradas diversas para la toma de decisiones, pero poco de redoblar el esfuerzo para que las cosas pasen, porque a este ritmo nosotros no llegaremos a ver un cambio real”, dijo.
En la misma línea, Patricia Pomies, COO de Globant y miembro de WCD Capítulo Argentina, opinó que “la falta de una mayor presencia de mujeres en los directorios de las compañías es la punta del iceberg de un desafío enorme y urgente: para acelerar la transformación digital necesitamos más mujeres apasionadas por la tecnología en todas las áreas de nuestras organizaciones”.
Un reciente informe sobre diversidad de género reveló que en las 3.000 empresas más grandes que cotizan en bolsa de Estados Unidos, sólo 21.5% de las posiciones de directorio están ocupadas por mujeres. Si bien hay mejoras (era un 18,5 % en 2018), los avances son lentos. “A este ritmo alcanzaremos la paridad en 2032; hoy el 2.4 % de esas compañías tiene un 50% de mujeres en sus directorios. Debajo de la superficie, la masa de hielo muestra una enorme necesidad y, también, una gran oportunidad”, indicó Pomies.
Mujeres empresarias y cambio generacional
A pesar de que el debate está instalado desde hace años en la sociedad en general y en el universo corporativo en particular, en la práctica las situaciones de sobre representación de hombres en los cargos de máxima responsabilidad dentro de las organizaciones constituyen la norma.
“La evolución del rol de la mujer en los directorios durante los últimos 15 años no solo implica un tema de cantidad sino también de calidad: el aumento paulatino de posiciones de directorio ocupados por mujeres debe estar acompañado de una valorización diferente del rol y de un mejor aprovechamiento del mismo. Sin embargo, aún queda un largo camino por delante”, sostuvo Laura Gé, directora independiente en Banco Santander.
Por último, Mariana Franza, chief Operating Officer de Ualá, cree que un factor clave para avanzar en la equidad social es el cambio generacional y la creciente aceptación del valor de la diversidad. “El 63% de la población mundial tiene menos de 40 años. En 10 años, el 70% del talento de una compañía estará compuesto por estos grupos generacionales y, en 20 años, estas mismas generaciones serán el mayor contribuyente al PBI mundial. El 49% de esta población se reconoce o se identifica como mujer”.
Finalmente, Franza puntualizó que “estas generaciones valoran la autenticidad y la diversidad como una forma de vida. Se rehúsan a dejar su individualidad al entrar a la oficina, y están convencidas de que ser diferentes es lo que agrega valor. Quieren trabajar en compañías inclusivas, porque se sienten valoradas e identificadas con la cultura de estas empresas”.
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