Una vez más, el ministro aclaró que Lavagna se fue en “condiciones amigables” con él y con el presidente Javier Milei. También reveló que el exfuncionario le envió un mensaje para ofrecerse a hablar públicamente para descomprimir "los rumores falsos".
“No hay nada que ocultar. Marco quería cambiar el índice y ya tenía una fecha. El Presidente, desde el minuto uno, tuvo una bajada de línea que era que se haga [la actualización] cuando ya esté el proceso de desinflación terminado para no comparar peras con manzanas”, reiteró el ministro y volvió a hacer referencia al proceso de desestabilización política y económica por el que pasó el Gobierno con anterioridad a las elecciones del año pasado.
En esa línea, argumentó que "para noviembre, Marco ya se había sentido comprometido con la fecha, pero el mensaje era que no se haga porque no se dio el proceso porque pasaron cosas en el medio". "Y no hubo ningún problema. Marco lo entendió perfectamente. Pasa que ya había anunciado esto y dijo que quedaba medio mal”, observó.
La polémica con la industria textil
Tras haber señalado en una entrevista radial que no compra indumentaria en el país y que suele adquirirla en el exterior, las declaraciones de Luis Caputo fueron rechazadas por empresarios de la industria textil local, quienes expresaron su disconformidad y pusieron el foco en la presión impositiva y en el efecto de las importaciones sobre la producción nacional.
Ante las críticas, Caputo remarcó que no es antiindustria y que, aunque comprende la posición de los empresarios, tiene “más empatía con los 49 y medio millones de argentinos”. En ese sentido, cuestionó el “modelo del kirchnerismo de economía cerrada” y afirmó que, desde la asunción de Milei, “la ropa bajó sustancialmente y se puede competir”.
Además, consideró que "es indiscutible que el modelo anterior no sirve porque la economía cerrada terminó con 14 años sin generar empleo, 11 años sin crecimiento y 57% de pobreza”.
"Desde que nosotros llegamos la ropa bajó sustancialmente. Una economía abierta favorece a la gente, que puede comprar ropa argentina más barata, puede comprar ropa afuera sin viajar, por Internet, y pagarla en dólares porque puede comprar dólares libremente. Nuestra función es tener más empatía con los 47.500.000 de argentinos", replicó.
Al respecto, agregó: “Conozco empresarios textiles que dicen que pueden competir tranquilamente. Esto no es un tema con alguna industria o con empresarios en particular, es justamente un tema de modelo. Es un error decir que la cancha está desnivelada. Nosotros hacemos esto con muchísimo cuidado y en las diferentes industrias”, sumó.
También apuntó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, por salir a defender a los industriales pero no recibirlos al contar un episorio donde un empresario del sector solicitó ser recibido en La Plata: "Le pidió una reunión al gobernador de Buenos Aires y le dijo que no lo iba a atender porque no era una buena foto política. Entonces, por un lado, hablan y los matan a impuestos y después no los atienden”.