De estos números se desprende que casi 4.200.000 personas tienen problemas de empleo y falta de recursos, simplemente porque no encuentran trabajo o realizan trabajos de pocas horas, en especial en la informalidad o en las comúnmente denominadas “changas”. Son 640.000 más en tan solo un año.
No obstante y lamentablemente, por la emergencia estadística no hubo medición en el primer trimestre de 2016. Al año siguiente, la tasa fue del 9,2%, en enero-marzo de 2018 bajó al 9,1% y ahora aumentó al 10,1%.
El INDEC informa que la tasa de empleo se redujo del 42,4 al 42,3%. Esto significa que hay 17.200.000 ocupados, de los cuales 13 millones son asalariados. Entre los asalariados aumentó el empleo no registrado, del 33,9 al 35%. Esto significa que 4,6 millones se desempeñan en la informalidad (“en negro”), casi 200.000 más que un año atrás.
De aquí se desprende que se redujo en 250.000 el número de ocupados plenos (trabajan más de 45 horas semanales). Entre los jóvenes, la tasa de desocupación aumentó del 20,9 al 23,1% entre mujeres y subió del 15,3 al 18,5% entre varones en el 1° trimestre de 2019. Ahora, más de la mitad de los desocupados (52,7%) son menores de 29 años.
El panorama del Conurbano bonaerense es especialmente alarmante ya que registra indicadores muy adversos que por la magnitud de la región pesan en el nivel general.
El desempleo en el GBA subió del 11,3 al 12,3%. Y la subocupación pasó del 10,6 al 13,1%.
Así, el 37% de los desocupados - 705.000 personas, unas 70.000 más que un año atrás, se concentran en el Conurbano bonaerense, donde los subocupados suman 755.000, unos 160.000 más que en el primer trimestre de 2018. Entre los jóvenes varones la desocupación es del 21,4% y entre las mujeres del 27,5%.
Es muy común caminar estas zonas y encontrar muchos locales cerrados o fondos de comercio en venta, por lo dificultoso que se vuelve poder mantener un negocio con vista a la calle y todos los papeles en blanco hoy en día.
Uno de los informes del INDEC, destaca el fuerte aumento de la "presión sobre el mercado de trabajo" porque, además de los desocupados, hay un crecimiento de los que ocupados y subocupados que buscan trabajo, insatisfechos con sus ocupaciones actuales, situación que agrava aún más el estado de las cosas.
En total, en un año, ese indicador subió de 29,9 a 33,9% que incrementa la precariedad laboral.
Frente a este escenario y de cara a las próximas elecciones presidenciales a realizarse en el mes de octubre de 2019, en las que se disputa informalmente según la creencia popular la bipolaridad entre el actual Presidente Mauricio Macri y el candidato Alberto Fernández, el pueblo le da una especial prioridad al tema de la desocupación en Argentina, inclinando su intención de voto hacia un candidato que le provea mayores posibilidades de empleo y mejoras en las condiciones laborales.
No se sabe qué ocurrirá con la desocupación en Argentina, pero los economistas de todo el mundo que se dedican a estudiar y analizar el caso no advierten lamentablemente buenos pronósticos, dado que el ritmo inflacionario inhabilita toda posibilidad de crecimiento industrial, así como la gran deuda que el país tiene con el Fondo Monetario Internacional.
La juventud argentina se encuentra también muy afectada por esta realidad que atraviesa a la clase media y las clases bajas, con gran desesperanza hacia el futuro de su país.