El dólar va a ser tema de todas las semanas. Tanto la variante oficial como las del dólar en la Bolsa y el eterno “blue”.
El dólar va a ser tema de todas las semanas. Tanto la variante oficial como las del dólar en la Bolsa y el eterno “blue”.
En un nuevo contacto con el experto financiero que se escuda tras el seudónimo de José Tasa, se esboza lo que puede venir en materia cambiaria en la Argentina. Pero a ello se le suman datos de la economía, los canjes de la deuda y el contexto internacional incluyendo a Brasil. Como siempre, cada semana es clave en la Argentina.
No entiendo cómo podemos sorprendernos de que suba el dólar. El Banco Central viene emitiendo pesos a un ritmo desenfrenado desde hace varios meses.
Las tasas de interés en pesos son reales, pero no tientan a ahorristas para evitar traspasos. Y las expectativas de los agentes privados apuntan a que el BCRA seguirá emitiendo pesos.
Aumentan todos los precios con la única excepción de los que están regulados por el Estado, como tarifas y ahora telefonía celular, cable y servicios de internet. O los precios cuarentenados, como hoteles, turismo. Y el precio del dólar, ¿por qué no va a subir?
El único sobre el que tiene control el gobierno, el dólar oficial, está bajo ataque. Agentes económicos ven que es insostenible el “statu quo”.
El BCRA no puede perder casi mil millones de dólares por mes de reservas por los u$s 200 que permite comprar a ahorristas. Es como una liquidación de fin de temporada o “hot sale” el precio del dólar oficial. Ahora a nunca. Así es la sensación imperante.
Y si, encima, calcula el dólar de Convertibilidad contra los pesos en circulación, pases y las Leliq, el tipo de cambio varía entre 150 y 350 pesos según sea el alcance o cobertura que ponga como condición. No significa que vaya a ese valor máximo, pero es una referencia.
Por ello es importante prestar atención a la “bomba de Leliq” que se está generando silenciosamente. Lo está advirtiendo hace tiempo el economista Eduardo Ganapolsky, que sostiene que la bomba de Lebac explotó cuando era de 120% de la base monetaria y la tasa que tenían era de 27,5% anual. Ahora las Leliq representan el 112% de la base monetaria, pero tienen una tasa de 38% anual. Insostenible.
Pero no es sólo por los coleros digitales a los cuales persigue infructuosamente el BCRA. La sobrefacturación de importaciones debe estar a la orden del día. El gobierno impone trabas a la importación de bienes de consumo, pero es imposible que frente todo lo que se desea importar.
Desde insumos para producción, medicamentos, autopartes, y no se olvide de los servicios importados, como regalías, patentes, o lo que fuere. Del otro lado, si usted le pregunta a los directivos del BCRA si van a imponer más trabas, aseguran que no, que hay reservas suficientes para mantener el actual esquema. No ven un problema grave de reservas. Ojalá así sea. Aseguran que son días de pérdidas de reservas pero que están incluso por debajo de lo esperado.
El viernes circularon algunas versiones equivocadas. No hay negociaciones secretas con China dado que el acuerdo está firmado. Significa que Argentina lo gatilla cuando lo disponga. Por ahora Pesce no quiere. Por ahora. Puede cambiar en unas semanas.
Igual las próximas dos semanas deberían ser más tranquilas en el dólar Bolsa. Es que se congelan los bonos que entran en el canje de la deuda por lo que la operatoria de dólar “MEP” y el “contado con liqui” estarán muy limitadas.
Poco volumen de negocios. Quizás se haga algo de dólar Bolsa con los “Cedears” pero no es lo mismo. De todas maneras, el volumen de negocios venía siendo muy reducido. Había fondos extranjeros que se posicionaron en bonos en pesos y ahora no pueden salir. Operar 5 millones de dólares en el “contado con liqui” es complicado. No hay demasiado volumen para canalizar esa demanda.
Yo me quedaría en cash a la espera de oportunidades. En Brasil, la situación es la misma. Bajaron la tasa y el dólar contra el real despegó. A ello se suma la presión para aumentar el gasto público que está jaqueando al ministro Guedes. Mejor, dormir tranquilo.