Quirno remarcó que los fondos provenientes del organismo internacional, ahora en manos del Banco Central, no fueron utilizados ni para intervenciones cambiarias ni para afrontar los vencimientos del 9 de julio o el pago de intereses del 1 de agosto al FMI, los cuales se financiaron con el superávit fiscal obtenido desde enero de 2024.
En un mensaje con fuerte contenido político, el secretario cuestionó la política económica de gestiones anteriores: “Las Letras Intransferibles fueron un ‘pagadiós’ utilizado por gobiernos kirchneristas para apropiarse de las reservas del BCRA”.
La aprobación de la revisión del acuerdo con el FMI
El 31 de julio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la primera revisión del programa económico acordado con la Argentina y habilitó un desembolso inmediato de US$ 2.000 millones. El organismo evaluó que la implementación del plan ha sido “sólida” pese al complejo contexto global, aunque advirtió que persisten desafíos.
En un comunicado, el Fondo destacó que esta aprobación representa un paso clave en el entendimiento firmado en abril, cuyo objetivo es estabilizar la economía, reducir la inflación, recomponer reservas y sentar las bases para un crecimiento sostenido liderado por el sector privado.
La etapa técnica había sido superada el jueves previo, pero restaba el aval del Directorio, que llegó este viernes. Aunque no se logró la meta de acumulación de reservas de junio, el FMI señaló que se cumplieron otros compromisos centrales del acuerdo.
El organismo precisó que la decisión habilita un giro inmediato de DEG 1.529 millones (unos US$ 2.000 millones), llevando el total desembolsado en el marco del programa a DEG 10.729 millones (aproximadamente US$ 14.000 millones). El acuerdo, vigente por 48 meses y con acceso total a DEG 15.267 millones (cerca de US$ 20.000 millones, equivalente al 479 % de la cuota argentina), fue aprobado el 11 de abril de 2025.
“Los directores valoraron el compromiso del Gobierno con políticas alineadas a las metas del programa”, señaló el comunicado, al tiempo que remarcó la necesidad de continuar con reformas estructurales, especialmente en materia fiscal y monetaria.
La directora gerente, Kristalina Georgieva, subrayó la importancia de mantener la consolidación fiscal mediante cambios tributarios y advirtió que cualquier incremento del gasto deberá estar plenamente financiado. También defendió la continuidad de una política monetaria contractiva para sostener la desinflación y fortalecer la demanda de pesos.
En cuanto al frente cambiario, insistió en preservar la flexibilidad y seguir reconstruyendo las reservas del Banco Central para mejorar la capacidad de respuesta ante futuros shocks externos y recuperar el acceso sostenido a los mercados internacionales de crédito.
Con esta aprobación, se libera el segundo giro contemplado en el nuevo acuerdo, reforzando la liquidez del país en un año con alta exigencia financiera y en la antesala del proceso electoral. No obstante, ese mismo viernes la Argentina debía afrontar un pago de US$ 835 millones al propio Fondo, correspondiente a intereses y comisiones del préstamo contraído en 2018, en un contexto de reservas aún ajustadas.