Un escenario externo que suma presión
Las tasas elevadas de los bonos estadounidenses suelen modificar las decisiones de los inversores porque hacen relativamente más atractivos esos activos frente a las alternativas de mayor riesgo. En los mercados emergentes, ese movimiento puede derivar en una reducción de posiciones.
La deuda argentina, sin embargo, consiguió sostener una evolución positiva. El mismo comportamiento se observó en las acciones argentinas, que también registraron mejoras pese al clima de mayor cautela en los mercados internacionales.
A la presión generada por las tasas de Estados Unidos se sumó la situación en Medio Oriente. La confrontación entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar después de que Donald Trump anunciara nuevos ataques en el estrecho de Ormuz.
La tensión repercutió sobre las materias primas. El petróleo avanzó hasta la zona de los US$ 95, mientras que la soja llegó a US$ 484, su precio más alto desde el inicio de la gestión de Milei.
Las reservas vuelven a superar los US$ 50.000 millones
La evolución de los activos argentinos también estuvo acompañada por una mejora en la posición de reservas del Banco Central. En la última parte de agosto, la autoridad monetaria recuperó el ritmo de compras de divisas en el mercado de contado.
Como consecuencia de ese proceso, las reservas internacionales brutas volvieron a superar los US$ 50.000 millones.