En este caso, la recomendación de Martínez Riekes es que, si el inversor tiene un perfil conservador, busque cubrirse por ejemplo con Cedears, instrumentos que ajustan por el dólar contado liquidación. En cambio, si quiere algo de riesgo argentino, la recomendación es que lo haga fuerte, con papeles largos, tipo GD 38, GD 41, bonos globales en dólares que se compran en pesos. “Hoy están muy golpeados y es difícil que caigan mucho más ante un evento negativo y tienen mucho para subir ante uno positivo”.
Elecciones 2021: antes y después
Sobre la volatilidad reinante, pre y post electoral, la ejecutiva considera que es válido tener en cuenta el antecedente de lo que sucedió en las PASO, “cuando antes e inmediatamente después de las elecciones se produjo un rally que luego se desinfló ante la incertidumbre de si el Gobierno optaría, por ejemplo, por radicalizarse en alguna orientación anti-mercado o si seguiría, aunque condicionado por el voto negativo, en la senda de parche tras parche en un `vamos viendo` constante, mientras se busca acordar con el Fondo, algo cuya necesidad no discuten ni el oficialismo ni la oposición”.
Para la directora de Amauta Inversiones Financieras, las previsiones que se hagan para 2022 deben tener en cuenta que el país ya no contará con los altos precios internacionales de los commodities, que rebotaron luego del parate de la pandemia y por las políticas de estímulo de los bancos centrales, que está siendo abandonada en el fenómeno conocido como tapering”. Tampoco con el flujo adicional producto de los Derechos Especiales de Giro (DEG’s) del FMI, usados para pagar vencimientos de deuda con ese organismo multilateral.
En este sentido, desde sus fundamentos, considera que “el dólar está caro”, pero advierte que esa calificación también depende de cómo evolucionará la situación política. “Si la perspectiva es que Argentina se oriente hacia un modelo tipo venezolano, entonces podríamos decir que está muy barato, pero si la línea actual se mantiene post elecciones, sigue esta dinámica de parches y se confirma la voluntad oficial de acordar con el FMI, entonces el dólar está caro”.
Básicamente, agrega, “se está dando una suerte de paradoja en la que suben las acciones, pero también sube el dólar”.
Pese a que sostiene que el valor actual de la divisa norteamericana no es “de equilibrio”, recuerda que “flujo mata fundamentos”, según otro de esos “mantras financieros” que, en este caso, se aplica a que más allá de los datos objetivos macroeconómicos, en los hechos, la sobrerreacción que hay entre la gente por la incertidumbre electoral yéndose hacia la divisa norteamericana como instrumento de cobertura está determinando el movimiento del mercado.
En definitiva, para Martínez Riekes, es un momento para “estar más atento que nunca, ir administrando el día a día y no relajarse, validando a cada paso la estrategia y rebalanceando las carteras de inversión diariamente, a medida que se conoce nueva información”.