-¿Qué estuvo sucediendo con China?
-En 2018 firmamos 7 protocolos sanitarios y en los primeros meses de este año dos más. Para que tengas una idea, en 2017 se habían firmado tres, en 2016 cero y en el 2015 uno. Es decir que a medida que más interactuamos con estos socios estratégicos y generamos confianza, mayor es el intercambio comercial. Los limones y la carne son el ejemplo. A China le abrimos el mercado de la carne de cerdo.
Así con montones de casos. Brasil, con la miel fraccionada o con los cítricos dulces; Japón con la carne ovina y bovina de la Patagonia por primera vez en la historia. Esto obliga a tener un sistema sanitario perfecto, con las mejores normas de inocuidad que las tenemos.
Es clave que vos sepas que tu producto va a poder entrar a tal mercado y en tales condiciones. De esa manera vemos como se están reabriendo plantas frigoríficas en distintos puntos del país. Por ejemplo en Venado Tuerto; también un grupo chino compró un frigorífico en Corrientes capital, hay otra planta en Carcarañá.
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Campo soja retenciones maiz sembrar HOR
-¿Cómo recupera competitividad el sector?
-La forma de gestionar esto fue en la Mesa de Ganados y Carnes en la que, encabezada por el presidente de la Nación, toda la cadena del sector, incluidos gremios y comercios, durante una hora y media nos juntamos y vemos cuáles son las medidas para darle competitividad. Hacemos lo mismo con treinta y pico de otros rubros.
De esa manera se van destrabando las trabas burocráticas, impuestos, costos en los puertos, son todas cuestiones que van teniendo su impacto y terminan generando empleo en los lugares en los que se produce, evitando que la gente se vaya a vivir a otro pueblo o provincia porque no tiene empleo.
-Volviendo a China, ¿qué pasará con la exportación de carne?
-Después de más de un año de trabajo firmamos el protocolo para carnes y cerdos en un momento en que China está demandando mucho. Eso va a traer muchas novedades. Vamos a poder transformar el maíz, que tuvimos una gran cosecha y la soja, a través de la harina, y alimentar cerdos en nuestro territorio aparte de seguir enviando todo lo mucho y bueno que produce nuestro país.
Eso va a implicar transformar proteína vegetal en proteína animal y de algo en lo que también somos muy eficientes Las granjas argentinas están al tope en lo que es la productividad de chanchas por año.
-¿La incertidumbre política afecta las decisiones hoy del campo?
-Influye en la medida en que se mantengan estas reglas de juego. El campo ha demostrado una gran confianza en el gobierno de Cambiemos. En 2018 después de las dos sequías volvió a invertir 12.000 millones de dólares, plata que salió de la propia cadena, de los mercados futuros, de haber conseguido pagar a cosecha, los insumos, las semillas, los fertilizantes. De esa manera tuvimos la cosecha recórd.
El mérito es exclusivo de los productores pero vemos que la gente percibe que la política que lleva a cabo el gobierno va en el camino de poder potenciar todo lo que es el sector.
Independientemente de que hay que admitir que las tasas están altas pero vamos en camino de arreglar la macroeconomía y que tuvimos que volver a las retenciones que a diferencia de los partidos políticos no las vemos como una herramienta permanente para la economía. No es una solución para la economía sino es porque se cortó el financiamiento de los mercados.
-¿Cómo proyecta la cosecha 2020?
-Para proyecciones es muy temprano. Hay privados que hablan de una gran área sembrada de trigo. El Mercosur en general, el Cono Sur, es uno de los pocos lugares que tiene mucho para dar, para alimentar al mundo. No hay tantos lugares en el mundo que tengan tierra disponible, agua y carne vacuna o de cerdo o de pollo, bovina o poder producir frutas, hortalizas, la tecnología cada vez más mejora la producción y en los países en los que tienen gente formada para esos desafíos.
Con todo esto que estamos hablando de la carne, si hay un país que tiene tradición, más de 100 años de experiencia en faena, frigoríficos, cría y engorde de ganado, es Argentina. Argentina por otra parte es líder mundial en lo que es edición genética.
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(Foto: Télam)
(Foto: Télam)
Hoy estamos sembrando alrededor de 34 millones de hectáreas, para que tengas una idea es la superficie de Alemania. Tenemos mucho para crecer no sólo en los cultivos tradicionales sino también en proteína vegetal, cultivos de invierno, arvejas. Podemos consumir acá y exportar. En pesca exportamos 2.000 millones de dólares en 2018 y cuidando el recurso. Permanentemente estamos haciendo el monitoreo del recurso ictícola.
-¿Cómo es la relación con Brasil?
-La justicia brasileña autorizó el ingreso de langostinos argentinos después de una larga disputa judicial; así como estamos abasteciendo muchos países del mundo con langostinos y calamares, ahora vamos a poder volver al mercado brasileño y eso significa empleo. Es igual a empleo. Cada vez que vendemos algún alimento a alguna parte del mundo, sea lo que sea, es igual a empleo.
Es maravilloso tener una actividad de algo que el mundo quiere y necesita. Hay muchos países que necesitan que la Argentina esté fuerte en la producción de alimentos porque nos quieren como socios estratégicos. Es para poder tener seguridad alimentaria para toda su población como China y varios países de Asia que han observado que mucha de su población ha entrado en la clase media y cambiaron sus hábitos alimentarios. Y ahí estamos nosotros.
En lechería transparentamos el mercado, pasamos de exportar 700 a 1000 millones de dólares; creamos estadísticas del sector. Cuando llegamos, el productor recibia 21 centavos de dólar por litro y hoy recibe 32 centavos. Con ese precio ya pasó a ser rentable y pasó a poder generar divisas. En arándanos abrimos mercado a China; cerezas también. Puntualmente en cerezas tenemos un potencial de crear 100.000 empleos en el sur que son los que tienen los chilenos del otro lado de la Cordillera.
-¿Volverá la presión a limitar exportaciones creyendo que exportaciones alimentan inflación?
-Cuánto más se produce, mas alimentos tenés acá. No es competencia la exportación del consumo local. Ya quedó demostrado que toda intervención que hubo no funcionó.