En su programa de A24, Maxi Montenegro dijo que el presidente Alberto Fernández tiene frentes abiertos al tiempo que maneja la crisis sanitaria planteada por la pandemia del COVID-19.
En su programa de A24, Maxi Montenegro dijo que el presidente Alberto Fernández tiene frentes abiertos al tiempo que maneja la crisis sanitaria planteada por la pandemia del COVID-19.
Mientras se mantiene la cuarentena sanitaria con resultados safisfactorios, han aparecido otros problemas. Por ejemplo la situación relacionada con la liberación de detenidos en las cárceles para atender situaciones humanitarias.
El hecho de que detenidos con causas como asesinatos, violaciones, secuestros o abusos hayan sido excarcelados causó malestar en vastos sectores de la población, que se manifestó ayer con "cacerolazos".
El gobierno reaccionó y ya son varios pedidos de juicio político, de la oposición y del oficialismo, contra los jueces que, prima facie, se excedieron al conceder las excarcelaciones.
Al mismo tiempo, se mantiene la tensión social porque las medidas de apoyo económico para empresas y particulares como monotributistas aún no llegan. "La respuesta del estado se está dando de forma lenta", dijo Maxi Montenegro.
Pero a la vez , hay un peligro de tensión regional que representa la decisión del gobierno brasileño de privilegiar la economía sobre la situación sanitaria en ese país.
Maxi Montenegro graficó cómo los casos en Brasil de coronavirus se dispararon desde el 20 de marzo, en comparación con la Argentina. Ese día nuestro país inició la cuarentena.
La Argentina tiene 5 veces menos de población que el Brasil y al 20 de marzo, tenía 128 infectados, contra Brasil 621. La proporción poblacional se respetaba.
Pero desde entonces Brasil comenzó a crecer de manera exponencial.
Al 30 de abril, los valores son :
Argentina: 4.500 casos. Brasil 85.000 casos. Veinte veces más
Argentina tiene 220 y Brasil, 5.900 casos fatales. 26 veces más
La Argentina tiene 4,8/ millón y Brasil 27,9/ millón. Casi 6 veces más
Es por eso que Brasil, que tomó un camino muy diferente a sus vecinos como Paraguay, Uruguay y la Argentina frente a la pandemia atraviesa una inestabilidad política que se suma al problema sanitario y económico en la región.