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ECONOMÍA

La grieta llega a los bonistas y hace subir al dólar

La grieta llega a los bonistas y hace subir al dólar
Alberto Fernández discute con el ministro de Economía, Martín Guzmán, una estrategia para no caer en default (Foto: Presidencia).

El temor a un default está generando ruido en el mercado financiero y hasta en la política interna. El dólar blue saltó arriba de los 130 pesos, los depósitos en dólares siguen cayendo al ritmo de U$S 65 millones diarios, y el BCRA sacrifica reservas para que el tipo de cambio oficial no se desboque. La brecha cambiaria ya se acerca al 100%.

Puntualmente, en el recalentamiento de la moneda norteamericana incide principalmente la baja tasa de los plazos fijos, de sólo 20% anual para grandes empresas y de 27% para pequeños ahorristas. El probable default agrega más a una plaza ya recalentada.

El equipo económico, además, está haciendo frente a fuertes vencimientos de deuda en pesos. Muchos de esos papeles que vencen están en manos de fondos del exterior que, en definitiva, terminan con los pesos cobrados, yendo al dólar vía el "contado con liqui". Y ello alimenta las sospechas en el Gobierno de que son los mismos fondos del exterior los que provocan subas del dólar.

Pero la realidad es que quedaron presos de sus inversiones en bonos en pesos tras el cepo y vienen gradualmente pasándose al dólar. Las versiones sobre prohibiciones de la CNV a esta operatoria exacerbaron más al mercado y así hubo inversores que se apuraron a cubrirse a cualquier precio.

Las negociaciones para evitar un default siguen su curso. Hay silencio de las partes, lo que debe ser percibido como una buena señal. Dentro del Gobierno hay cada vez más temor a las consecuencias de un default. Al fin y al cabo, a fin de año todo va a empezar a girar en torno a las elecciones legislativas del 2021 en la que se va a testear la gestión de Alberto Fernández. La salida de la recesión profunda se va a demorar en un contexto de default. Por ello los pedidos a Alberto Fernández de diferentes sectores, no solo empresarios, para lograr un entendimiento. El error principal fue el de haberse puesto el propio Gobierno una fecha límite para cerrarlo.

El 22 de abril vencieron los servicios de intereses de los Bonos Globales 2021, 2026 y 2046. Y al no pagar U$S 503 millones de ese vencimiento entraron a correr los 30 días adicionales para no entrar en la categoría de default. Si Martín Guzmán hubiera pagado esos U$S 503 millones, las negociaciones hubieran seguido sin presión alguna. Y el BCRA no hubiera tenido que sacrificar reservas ni los ahorristas, salido a retirar dólares de bancos.

Dentro de los acreedores hay una grieta. Están los que tienen bonos de la era Macri y los bonistas K, con papeles surgidos de los canjes del 2005 y 2010. A la hora de acordar, estos últimos reclaman un trato más benigno dado que son papeles que ya sufrieron una quita en esos canjes de deuda. Información a la que accedió A24.com de fuentes ligadas a la negociación refleja que los fondos de inversión norteamericanos Blackrock, Fidelity y Templeton ya entregaron su contraoferta hace cinco días a Guzmán. Y es lo que alimentó las esperanzas de un acuerdo.

Los "bonistas K" (no por su afición política sino por el origen de sus bonos) se muestran más reacios. Y tienen posición de bloqueo sobre un acuerdo dado que detentan 40% de esos papeles. Por ello es que puede haber una zona gris como resultado entre el default y el acuerdo. Esto es que haya bonos (los que vencieron el 22 de abril) en los que se logre un acuerdo para reestructurar la deuda y otros en los que eso no ocurra y se siga negociando. El tiempo igualmente es tan escaso como los dólares en el BCRA.

Guillermo Laborda Foto
por Guillermo Laborda @GuillermoLabord
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