Tras el cepo a las importaciones, el consumo interno de carne vacuna comenzó el 2021 en caída libre por el alto costo que le impactó a raíz de la inflación, como consecuente la decisión de una familia tipo dejar de comprarlo o sustituirlo por otras opciones que hacen rendir más los bolsillos a fin de mes. De hecho, un kilo de asado pasó de costar $350 a $680 en un año.











