Otro momento con el que se puede comparar este nivel de aumentos es el año 2002. Tras la salida de la convertibilidad, la inflación en 12 meses fue de 40,9%. Para que el aumento de precios de este año no lo supere, la suba debería ser menor a 0,7% en los dos meses que quedan: noviembre y diciembre. Algo casi imposible, dado el envión inflacionario de los aumentos de tarifas y otros bienes.
Sin embargo, el Gobierno espera -y las consultoras privadas estiman- que la inflación de noviembre será bastante más baja que las alcanzadas en septiembre y octubre: rondaría en torno a 3%, lo que significaría una fuerte desaceleración de la suba de precios. Aún así, sería la mayor desde la salida de la convertibilidad creada por el ministro de Economía Domingo Cavallo, en la presidencia de Carlos Menem.