Durante los primeros siete meses del año, el ingreso de dólares estuvo impulsado por la liquidación de exportaciones de los sectores agropecuario, energético y minero. A eso se sumaron emisiones de deuda realizadas en el exterior por empresas y provincias argentinas, factores que permitieron a la autoridad monetaria captar una porción significativa de las divisas que ingresaron al mercado.
La dinámica de compras se mantuvo firme a pesar de una desaceleración registrada en junio. Durante ese mes, el BCRA redujo sus intervenciones mientras aumentó la demanda de dólares. En ese contexto, el tipo de cambio avanzó más de 5%, una variación superior a la inflación mensual, algo que no ocurría desde octubre de 2025.
Durante los primeros siete meses del año, el ingreso de dólares estuvo impulsado por la liquidación de exportaciones de los sectores agropecuario, energético y minero. (Foto: archivo)
Julio cerró con el mayor nivel de compras desde mayo
Las adquisiciones oficiales alcanzaron en julio los US$ 2.162 millones, por encima de los US$ 1.418 millones registrados en junio. Se trató además del volumen más elevado desde mayo, cuando el organismo había comprado US$ 2.596 millones.
La semana pasada, el Banco Central había interrumpido una secuencia de 135 jornadas consecutivas con saldo positivo en la compra de divisas. Esa racha se ubicó entre las tres más extensas de las últimas dos décadas y estuvo sostenida por el ingreso de dólares provenientes de las exportaciones agropecuarias, mineras y energéticas, además de las colocaciones de deuda de empresas y gobiernos provinciales en mercados internacionales.
La meta de reservas para 2026 ya fue alcanzada
Con la acumulación registrada desde comienzos de año, el Banco Central ya alcanzó el objetivo de fortalecimiento de reservas previsto para 2026, que contemplaba una incorporación de entre US$ 10.000 millones y US$ 17.000 millones.
Durante el primer trimestre, uno de los principales desafíos para la entidad fue acompañar las necesidades de financiamiento del Ministerio de Economía. Para sostener el ritmo de compras de divisas, incrementó la emisión de pesos sin aplicar mecanismos de esterilización, mientras que el Tesoro absorbió parte de la liquidez excedente mediante colocaciones de deuda en moneda local. La estrategia buscó preservar la estabilidad cambiaria y contribuir al proceso de desaceleración inflacionaria.