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Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina: “Hacer una inversión real con estas tasas no tiene sentido”

Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina: “Hacer una inversión real con estas tasas no tiene sentido”
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Lorenzo Sigaut Gravina 7 horizontal interior nota
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“Preocupación e incertidumbre”. Es lo que, en términos generales, le transmiten las empresas que suelen consultarlo. Lorenzo Sigaut Gravina, economista y director de Ecolatina, ve con buenos ojos la tarea que está haciendo el Banco Central para priorizar la estabilidad cambiaria. Sin embargo también considera que esa calma “se puede dar vuelta fácilmente”.

Este joven economista que dirige la consultora fundada por Roberto Lavagna no deposita grandes esperanzas en este 2019. Va a ser un año malo -prevé-, con un “panorama incierto”, una inflación en torno del 30% y, si se da, una “tenue mejoría” del consumo. "El salario real está muy por debajo del de 2015", detalla.

Se muestra sorprendido por lo alto de los aumentos de tarifas anunciados a fin de año y apunta que “el dólar a medida que avance el año electoral” volverá a estar “más cerca del centro de la zona de no intervención”. “La polarización podría darle nuevamente un triunfo a Macri, pero al país lo pone en una situación de mucho estrés”, dice.

Con las dos compras de divisas del BCRA y la baja del dólar por debajo de la zona de no intervención ¿Qué escenario observa y cómo evalúa la operatoria de la autoridad monetaria?

El BCRA ha intervenido tibiamente este jueves y viernes comprando 20 y 40 millones de dólares, respectivamente. Estamos viendo un Banco Central que está haciendo todo lo posible para priorizar la estabilidad cambiaria para que la divisa se mueva lo menos posible o en línea con la inflación en 2019.

A todo esto se suma que el Tesoro tiene excedente en dólares, es decir que el FMI va a cubrir todos los vencimientos de deuda pública, pero no todos son en moneda extranjera y los recursos girados por el FMI sí lo son.

También se confirmó que el Tesoro volcará 10 mil millones de dólares al mercado cambiario. Esto significa que a partir de abril, cuando puede empezar la dolarización por la cercanía de la elecciones, va a haber fondos por parte del Tesoro.

Es decir, tanto el BCRA como el Tesoro están esperando esa dolarización de activos y están juntando herramientas para dar esa batalla.

También los futuros del BCRA están prácticamente en cero y puede volver a intervenir en el mercado futuro. Hoy hay estabilidad pero se puede dar vuelta fácilmente. Hoy el dólar está por debajo del piso, pero probablemente durante el proceso electoral vuelva a estar más cerca del centro de la zona de no intervención.

¿Qué panorama proyectan para este 2019?

El panorama es bastante incierto. Lo más positivo del año pasado es que se llegó a diciembre sin conflictividad social y con calma cambiaria. El riesgo país bajó pero no es suficiente. Hay un estrés financiero con el repago de la deuda. Hay duda sobre el pago de la deuda.

Lo que estamos viendo son equilibrios múltiples. Lo que la literatura dice es que si persiste la calma cambiaria, si hay buenas condiciones climáticas y arranca la cosecha agrícola, hay algunos elementos que nos permiten ser un poco optimistas.

Se suma que la inflación se está desacelerando y hay chances de que los salarios en algunos meses comiencen a ganarle a la inflación. El salario real está muy por debajo del de 2015. La inflación creció en torno al 48% y los salarios al 31% en el sector formal.

Esta dinámica mostraría un equilibrio virtuoso y se podría pensar que en 2019 empieza cierta recuperación, que tiene un techo acotado bajo porque está el acuerdo con el FMI que te obliga a tener una política muy austera, un equilibrio primario al que se llegó no solo bajando gastos sino también aumentando impuestos.

El otro elemento es una política cambiaria muy contractiva con altas tasas en torno al 58% cuando las expectativas de inflación estimada para 2019 es de 30%.

¿Qué está produciendo estas tasas altas?

La tasa de interés real es muy elevada: hablamos de 2 dígitos. Y eso significa que el crédito va a escasear en la Argentina este año con todo lo que afecta al consumo de bienes durables, que va a seguir muy deprimido. Hacer una inversión real con estas tasas no tiene sentido. Salvo en Vaca Muerta o en algún otro sector que dé una tasa de rentabilidad tan alta.

Lo lógico es apostar a lo seguro que es un rendimiento financiero. Las empresas no pueden acceder a las LELIQ pero existen otros instrumentos que garantizan una tasa de interés de retorno muy alta.

Vemos, entonces, un consumo aplacado -sobre todo en bienes durables-, y que la inversión con estas tasas no tiene sentido. Además hay capacidad ociosa y no hay demanda interna. Entonces ¿para qué invertir? Tal vez una recuperación de la inversión productiva venga después de las elecciones cuando esté resuelta la incertidumbre electoral.

Desde la asunción de Sandleris en el Central se implementó el nuevo esquema. ¿Quedaba otra opción alternativa a esta política monetaria contractiva?

Creo que sobre todo en septiembre y octubre no había otra opción que la que hizo el BCRA. De hecho las tasas de interés reaccionan tarde: primero se produce la corrida y después suben. En ese sentido no había mucho para hacer.

Cuando pensamos en esas tasas del 75% pero con una inflación del 6% mensual, incluso la inflación anualizada estaba por encima de esas tasas. Ahora bien, esta política se sostuvo hasta el final de 2018 y seguirá la primera mitad de este año. Y ahí sí, con una expectativa de inflación más baja, en torno al 3% mensual, la estás comparando con tasas que rinden 5% mensual y ahí sí hay un desfase.

¿Es demasiado lento el BCRA para bajar las tasas?

El BCRA está sobrecumpliendo las metas, lo cual está siendo más exigente incluso que lo acordado, así las tasas no pueden bajar tan rápido.

Lo que ellos están monitoreando es este equilibrio complejo entre dólar-tasa. Si baja muy rápido la tasa, se corre el riesgo de que todo lo que se logró en términos de calma cambiaria se pierda. Y si eso pasa, se mueven los precios y se vuelve a un círculo de mayor inestabilidad.

Sería más razonable que baje más rápido la tasa y el dólar esté más cerca del centro de la zona de no intervención que del piso. Puede que cuando empiece el proceso electoral haya presión cambiaria y en ese caso es mejor estar cerca del techo de la zona de intervención. El Banco Central hace bien la parte de acumular reservas y el swap con China.

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¿No es contradictorio tener como objetivo la baja de la inflación pero subiendo tarifas en porcentajes importantes?

Pensamos que la inflación este año va a estar en torno al 30% porque los salarios van a tratar de recuperar el terreno perdido el año pasado.

Vimos que la decisión del Gobierno fue hacer un fuerte tarifazo todo junto a principio de año porque le maximiza el ahorro fiscal. Hoy la prioridad, con los mercados cerrados, es cumplir el acuerdo con el FMI.

La pauta más difícil de cumplir es el déficit primario y ese se hace reduciendo subsidios. ¿Cómo se hace? Subiendo las tarifas. Sin embargo los aumentos nos sorprendieron: esperábamos en torno al 30% y superaron el 50%. La lógica que primó es la de bajar subsidios.

¿Qué ven en las empresas?

Hay en términos generales preocupación e incertidumbre. Se sabe que en el mejor de los casos en 2019 puede haber una leve recuperación, pero también puede seguir la dinámica negativa de 2018. Eso preocupa porque no hay espaldas en algunas pymes. Algunas apelan a instrumentos de economía de guerra.

Por ejemplo financiarse con el fisco, apelar en casos extremos a bajar el costo laboral, llegando a veces a la informalidad. Distintas estrategias para sobrevivir y, en algunos casos, apelar al financiamiento propio. No está cayendo el empleo pero sí se está destruyendo empleo formal.

¿Siguen bajos los activos de las empresas en la Argentina?

Depende quien gane las elecciones. Probablemente los activos estén caros si gana cierta alternativa y pueden que estén baratos si Cambiemos sigue en el gobierno y el plan del FMI funciona. Incluso si gana Cambiemos hay dudas.

¿En qué medida el fervor del mercado brasileño por Bolsonaro puede beneficiar a la Argentina?

Hay una buena y una mala noticia con Bolsonaro. Temer culminó con el mandato de Dilma que quedó trunco y que se enmarca en una crisis política, económica e institucional muy fuerte.

Hoy hay un liderazgo visible, más allá de lo polémico. Eso impactaría bien, pero hay dudas. Cuando hay un líder tan extremo hay que manejarse con cuidado. Si Brasil sale de esta crisis económica es una buena noticia para la Argentina.

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¿Ve algún sector que pueda tener buenas noticias?

La realidad del sector automotriz es dicotómica. Van a caer las ventas de autos nuevos. Pero el sector exportador de ese sector puede compensar la mala dinámica del mercado interno. También pueden ir mejor las economías regionales. Hay un gran ganador que es el turismo local. Se abarató la Argentina para los extranjeros y para la mayoría de la clase media alta dejó de ser prioridad irse afuera. Los servicios de exportación de conocimiento, a pesar de las retenciones, puede ser un sector en expansión.

¿Qué va a pasar con el consumo interno?

La recuperación, si se da, va a ser muy tenue porque tenés que gastar más en tarifas. Y las tarifas las tenés que pagar. Todo lo que es a crédito, difícilmente mejore. Va a ser un año malo. Por ahí la mejora se ve a fin de año.

¿Piensa que va a surgir una tercera opción electoral que quiebre la polarización?

Sería interesante que surja una alternativa, porque la polarización hace ver todo negro o blanco y ni siquiera ayuda al debate. Necesitamos algo mejor y pensar que lo que viene para la Argentina precisa de consensos políticos más amplios.

Será necesario hacer muchos cambios. O una reestructuración de la deuda o un nuevo impago. Y el propio programa del FMI para que sea exitoso requiere de mucho sacrificio por muchos años. Hay que mantener políticamente eso.

La polarización podría darle nuevamente un triunfo a Macri, pero al país lo pone en una situación de mucho estrés porque en la presidencia de Cristina se puso el cepo y cayó en default. Nuevamente estamos jugando con fuego.

El dólar es la variable y el termómetro de la situación en la Argentina. Y si hay incertidumbre la dolarización de activos se puede exacerbar y llevarnos a un escenario complejo. La situación entre 2020-2023 no va a ser más fácil de lo que está pasando ahora. Es más, va a arrancar con pocos asuntos resueltos.

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