El pedido de renuncia existió. Dos fuentes oficiales se lo aseguraron este viernes a este periodista de A24.com. La relación del ministro Martín Guzmán con el subsecretario de Energía Federico Basualdo nunca fue buena.
El pedido de renuncia existió. Dos fuentes oficiales se lo aseguraron este viernes a este periodista de A24.com. La relación del ministro Martín Guzmán con el subsecretario de Energía Federico Basualdo nunca fue buena.
El primero tiene que ordenar las cuentas públicas y reducir subsidios a consumidores de electricidad y gas. Esto significa subir las tarifas. El segundo, del semillero K, pretende hacer política con las tarifas y en plena campaña electoral, evita impulsar aumentos de dos dígitos. Es anti empresa y quiere castigar a las compañías del sector. Ideología en un cargo técnico.
Este viernes por la mañana Guzmán habló con el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quien a su vez habló con Darío Martínez, el secretario de Energía y jefe directo, en teoría, de Basualdo. Este último habló con su subordinado por la renuncia. Desde Jefatura de Gabinete hicieron filtrar a la prensa la salida de Basualdo. Pero como después reconocieron las mismas fuentes oficiales, se cometió el error de festejar por adelantado cuando la pelota no había cruzado aún la línea de gol. Cristina Kirchner nunca iba a aceptar ni lo hizo ayer, la salida de su hombre en el área de energía.
La crisis había estallado. ¿Cómo hacer ahora para disimularla? Había entonces que afirmar que nunca había existido el pedido de renuncia a Basualdo. Es lo que quisieron hacer trascender desde el gobierno. En paralelo desde el kirchnerismo “puro”, se hizo circular por whatsapp, los siguientes puntos (las mayúsculas del texto son las originales):
El problema ahora lo tiene en sus manos Martín Guzmán. Por un lado debe aceptar la permanencia de Basualdo en el área y el descrédito que ello le genera. Pero además, no menos importante, le genera un agujero fiscal imposible de cubrir. Significa convalidar más inflación y se aleja el acuerdo con el FMI. Para el kirchnerismo no existe la restricción presupuestaria, lo que es un serio problema para cualquier funcionario racional que ocupe el despacho del ministro en el 5 piso del Palacio de Hacienda y quiera resucitar la actividad económica.
Un economista que habló extensamente ayer con Martín Guzmán por la tarde confirmó el difícil momento que atraviesa el ministro. En diálogo con A24.com señaló que “es difícil que continúe en el cargo si Basualdo sobrevive”.
Ahora debe ser Alberto Fernández el que salga a lamer las heridas y paliar las cuitas de su ministro de Economía. Porque difícilmente pueda lograr apoyo para remover a Basualdo. Todo es muy frágil en el gobierno. Guzmán como Hamlet, se enfrenta a un dilema de permanecer o no en el cargo, de ser o no ser. Renunciar o no renunciar, una pregunta existencial no dicha en voz alta. De acabar de una sola vez con todas sus angustias y males o seguir en su despacho y enfrentarse a las terribles dificultades de la injusta función pública.