A su vez, se han incumplido metas de reservas y de gasto fiscal convenidas con un importante acreedor de la Argentina, el Fondo Monetario Internacional; el cual ha sido más laxo últimamente que en otras oportunidades. El problema del incumplimiento en materia fiscal se agranda al tener en cuenta que el elevado gasto público es garantía de emisión monetaria y, por tanto, de crecimiento de la inflación.
El Gobierno intenta explicar que el incumplimiento de las metas fiscales está siendo causado principalmente por la sequía y el impacto a través de los derechos de exportación. Sin embargo, parte de lo que podría haberse liquidado ahora ya fue liquidado con las iniciativas correspondientes al Dólar Soja 1 y 2. Además, especialistas afirman que la sequía del primer trimestre del año ya ha impactado en el trigo pero aún no se sintieron los embates en otros cultivos debido a que todavía no transcurrieron los tiempos habituales entre la cosecha y la exportación; lo cual debería sentirse a partir de los datos fiscales de abril.
Por su parte, Pedro Siabia Serrate, Jefe de Estrategia de Portfolio Personal Inversiones, explicaba que esta semana también tuvo sucesos importantes en el contexto internacional. La suba de las tasas de interés en el exterior perjudicó a los mercados emergentes: las condiciones ya endebles de la Argentina hacen que la economía esté doblemente propensa a mayores complicaciones. Sumada esa noticia a la liquidación lenta del Dólar Soja 3 y a la incertidumbre política, el resultado arrojado fue muy complejo.
Cuatro grandes elementos venían complicando la situación: las reservas del Banco Central llegaron a límites muy bajos, se percibirían USD 22 mil millones por esta cosecha en comparación al año pasado, es un año electoral que implica una gran dolarización de activos como reserva de valor ante la incertidumbre y el cronograma con el Fondo Monetario evoluciona negativamente después de un 2022 de recepción de dólares en términos netos a favor de la Argentina y un 2023 en el que se proyectaba el comienzo de la devolución de esos desembolsos.
De forma simplificada, partiendo de un stock en cero y con tres modificadores del flujo de ingreso de dólares apuntando a la baja en relación al año anterior, la histeria cambiaria era factible en cualquier momento en el que se produjera un poco de ruido en el mercado, ya sea por factores externos (como la suba de tasas de interés) o internos (como el ruido político de internas gubernamentales).
¿Cómo sigue el dólar en Argentina?
Si bien es muy complicado establecer futuros escenarios, “si lo analizamos desde el punto de vista de la economía real, pensando en un tipo de cambio de equilibrio, con los precios de hoy, un tipo de cambio de $400 está exagerado en términos macro, dejando de lado la parte financiera”, indicó el economista Matías Surt de Invecq Consulting.
Para Pedro Siaba Serrate, analista de mercados, “seguimos viendo que el dólar contado con liquidación sigue teniendo margen para subir. A nosotros nos da un nivel de $485. Con lo cual todavía hay espacio para que pegue un salto más. La enseñanza que nos dan estos saltos es que cuando el dólar ajusta, te come rápidamente la tasa ganada en pesos”.