Las dos partes se detestan mutuamente: hay insultos, duras críticas, y golpes vía zoom en la mesa de negociación. Pero las dos partes saben que les conviene un acuerdo y que el camino judicial los dejará en una situación peor. Por ello es que, una vez más, tras el fracaso de las conversaciones, la semana próxima las partes volverán al diálogo, aunque sea en "slow motion", como fija el ministro Martín Guzmán al ritmo de las conversaciones.













