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El fútbol en una final en la que no se habla de fútbol

Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
El fútbol en una final en la que no se habla de fútbol

Sábados. De tarde. Comunidad judía. Árbitro chileno. Macri. Sin visitantes. Reventa. Prensa hasta de Omán. Gallardo suspendido. Vestuario ploteado. VAR. Conmebol. Seguramente todas estas palabras fueron hashtag o hasta tema interminable de discusión en redacciones o estudios. ¿Y el fútbol tiene espacio en una final así? Claro que hay posibilidades de analizar características y variantes que últimamente lo han resuelto todo.

Si bien el factor emocional puede tener una incidencia enorme, y el que logre abstraerse de toda esta locura que los rodea mostrará mayor frescura, las diferencias suelen radicar en cuestiones estratégicas.

Las virtudes de River son reconocibles en el tiempo, aún con desniveles o mayores dificultades. Sabemos que a Gallardo le gustan que sus equipos presionen con ferocidad desde sus atacantes, no es casual que ellos estén al límite de amarillas. River asume riesgos desde sus centrales, Maidana por mandar en los mano a mano y Pinola desde la posibilidad de conducir desde la salida. Gran desafío implicará reemplazar a Ponzio, a tal punto que algunos especulan con Zucullini y Enzo Pérez para jugar en el centro. Los jugadores determinantes de este tiempo han sido Pity Martínez, Exequiel Palacios y Nacho Fernández en ese orden. El “doble 5” implicará sacar a uno que le puede quitar al equipo cierto cambio de marcha y desequilibrio por maniobra.

A Boca le fue apareciendo desde la necesidad de ser más sólido y ceder menos espacios. A contramano del pensamiento inicial de Guillermo y del reclamo por los jugadores más dotados técnicamente como Gago, Cardona, Tevez y Zárate.

Cuando aparecieron los rivales más exigentes, y con los antecedentes de los clásicos de este año, donde Boca intentó jugar y River le fue recortando posibilidades, el Mellizo planteó el cambio de molde y de nombres. Con Pavón y Villa por las bandas, Boca tiene mayor amplitud y resultan mejor sostén para los laterales, que sufrieron mucho a sus espaldas situaciones propicias para los rivales. Y el gol que le aparece casi siempre antes que el juego, por la capacidad de relacionarse con la definición que tienen Abila y Benedetto. 

Las finales guardan partidos diferentes a lo establecido en instancias previas, pero hay señales que han marcado ambos equipos para ser los mejores de America que lo dicen todo, y conviene remarcarlas.