En las últimas horas, el propio presidente de la Academia, Víctor Blanco, aclaró que votará en contra. Desde el fracaso del gerenciamiento de Blanquiceleste, los socios de Racing rechazan cualquier advenimiento privatizador. Sin embargo, quienes cuentan los porotos (y si el escrutinio llegase a ser secreto, mucho más) lo tienen por la reforma de estatuto.
También suman el voto de River, que aclaró su posición interna de perdurar como sociedad civil, pero podría manifestarse abierto a que otras instituciones se conviertan en SA.
San Lorenzo asume la bandera de la resistencia entre los grandes y es acompañado por Independiente, aunque la opinión de Moyano sobre este tema fue mutando de acuerdo a su relación con Macri.
Casi nadie reconocerá públicamente que en nombre de sus socios impulsarán con sus votos la llegada de propietarios a los clubes, aunque muchos lo ven necesario y otros ya lo ejercen con gerenciamientos encubiertos.
Las SAD despiertan mucha sensibilidad. La particularidad de Argentina, diferente al resto de Sudamérica y Europa, es el rol social que cumplen los clubes desde que se fundaron. Y aquellos aterrados por este posible cambio ven amenazada esta misión inclusiva de las instituciones.
Otros miran más allá y se imaginan un fútbol argentino con accionistas vinculados a varios clubes que pueden mostrarse interesados en un resultado negativo de su club, en beneficio de otro que también le pertenezca y que necesite ganar puntualmente ese partido.
“Debemos dar el debate”, aclamó Tapia. Y las discusiones ya son encendidas.
Un tema que desnuda a la dirigencia del fútbol argentino entre lo políticamente correcto y la tentación de darle el poder a una empresa.