Irreconocible

A pesar de que ratificaron a Santiago, la Conmebol maneja 'Plan B, Plan C, Plan D"

por Javier Lanza | 30 de octubre de 2019 - 16:09
A pesar de que ratificaron a Santiago, la Conmebol maneja Plan B, Plan C, Plan D
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La rosca política que hay en torno a la sede que albergará la final va más allá del tuit que publicó la Casa Madre del fútbol sudamericano acerca de la predisposición de la capital chilena para seguir garantizando la seguridad. La realidad indica que el presidente de Paraguay, Mario Abdo, y el intendente de Asunción, Mario Ferreira, quieren aprovechar la reunión que tendrán con Alejandro Domínguez para ultimar los detalles de la final de la Copa Sudamericana que jugarán Colón e Independiente del Valle, el próximo 9 de noviembre en la Nueva Olla, y ofrecerle ser anfitriones de la final de Libertadores también.

A pesar de que el escenario tiene el visto bueno de los dirigentes, el gran problema que tiene hoy la Conmebol es la capacidad de los estadios. Es que la flamante casa de Cerro Porteño, solo tiene lugar para 45 mil espectadores, tres mil menos que el Nacional de Santiago. Si a eso le agregamos que habrá un pulmón de seguridad que divida a las parcialidades, en Paraguay hacen cuentas de que faltarán seis mil lugares con relación a Chile. Y hay que tener en cuenta que la Conmebol ya vendió entradas a los dos equipos (12.500) y también tickets a aficionados neutrales de 62 países.

En ese sentido es mas sencillo mudarla al Metropolitano de Barranquilla. ¿Por qué? Porque la capacidad (46,692 espectadores) disminuye solo en dos mil su capacidad con relación a Santiago. Además, Barranquilla albergará el desenlace de la Copa América que Colombia organizará junto a Argentina, el año próximo, y el presidente de su Federación, Ramón Jesurum, es oriundo de dicha ciudad y muy cercano a Domínguez. Sería un gran espaldarazo político para el ya bien considerado dirigente cafetero.

El tercer candidato que tienen en mente es el Monumental de Lima. La Federación Peruana ya avisó que está dispuesta a hacerse cargo, pese que atraviesa una crisis institucional tan grande que le hizo perder la organización del Mundial Sub 17 que ahora se desarrolla en Brasil. ¿Lo positivo? La capacidad. El estadio en el que hace de local Universitario puede albergar unas 80,093 personas. La Conmebol lo tiene en cuenta.

Otra ciudad que se nombró, pero que corre de atrás, es Montevideo. El problema de la capital uruguaya es que la Conmebol no está conforme con la iluminación del estadio Centenario -aspecto que la Asociación Uruguaya prometió solucionar-.

Nadie dirá nada en on, pero en off el fútbol sudamericano sabe que la final del 23 de noviembre que enfrentará a River y Flamengo pende de un hilo de jugarse en Santiago. Por eso mismo, la Conmebol ya tiene varios planes alternativos para evitar que, como si ocurrió el año pasado, la Libertadores se tiña de verguenza.