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Racing y su final del mundo

Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
Racing y su final del mundo

Racing ganó lo más parecido a la final del mundo. Y no es por el significado de su rival, un Godoy Cruz poco competitivo. Retomar la punta perdida por pocas horas adquiere mayor relevancia desde el contexto. 

Los efectos de la derrota con River fueron peligrosos, el equipo pudo entrar en una crisis de identidad que no se advirtió en ningún momento anoche. Deja como mensaje para Coudet que la naturaleza de este equipo está en tomar riesgos. Y con la capacidad de ataque que tiene bien le vale la pena asumirlos. Ante las precauciones se deforma, y luce apesadumbrado. Y pareciera no mostrar actitud. En realidad, no está siendo Racing por estar incómodo con ese libreto. 

El otro punto que detiene este equipo en la euforia del Cilindro fue el efecto Centurión. Este, si el equipo no aparecía, se convertiría en una necesidad. Y en un problema para el técnico que decidió separarlo. El gesto del auténtico líder de este Racing es Licha López. El abrazo a Chacho en el festejo del gol es todo un símbolo de paz. Y de entender, que no son tiempos para vanidades personales por Avellaneda. 

Otro marco de cierta estabilidad que adquiere el éxito sobre el Tomba, es encarar la semana del clásico con calma y con conceptos que se han fortalecido. Marcelo Díaz volvió a marcar el pulso del equipo en la organización. Recuperó a Nery Cardozo, Zaracho acelera y define. Y en el ataque Cvitanich es un complemento ideal para Lisandro, aunque no haya muchos más motivos que la clase del ex delantero de Banfield para entender la salida de Cristaldo. 

La carrera con Defensa y Justicia sigue siendo de superación. Esa enorme aventura que es el equipo que hoy dirige Becaccece consolida su aspiración con triunfos. Y con un equipo que juega tan convencido que no tiene tiempo en amedrentarse por pelear el título. No le sobran goles al equipo de Varela para ganar, pero sostiene un ritmo para presionar y jugar que demuele a sus rivales en los finales. 

Solo resta saber si habrá espacio para Boca en esta pelea. El equipo de Alfaro gana casi por los mismos motivos que ganaba el Boca anterior. Calidad suprema de individualidades que disimulan carencias de funcionamiento. Es precoz el diagnóstico para un ciclo que recién comienza, pero por lo pronto este Boca no parece un equipo de Alfaro. Ni siquiera es sólido, que es de donde parte generalmente su búsqueda. Pero es pronto para Alfaro, y quizás tarde para el equipo proponerse dar batalla hasta el final, cuando Racing y Defensa se lo propusieron mucho antes. 

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