Gustavo Alfaro es el elegido por Boca. Lo obligaron a romper con Huracán. Lo expusieron ante palabras expresadas hace días que lo convertían en un ser que no parecía pertenecer, por su lógica, a nuestro fútbol. Alfaro, con su decencia y su docencia, es de acá. Igual a todos. Los valores éticos de un laburante pueden confundirse cuando te busca nada menos que Boca. En todo caso, lo juzgable para con el próximo técnico de Boca será su incongruencia entre lo que profesa y hace. No será el primero, ni el último.









