En ese aspecto, según reconoció, la popularidad que le dio ser defensor de la ex presidenta lo llevó a un lugar “que nunca hubiera soñado. Yo no era un abogado mediático. Pero me han colocado en esta senda, que me ha dado un conocimiento público que generó, por ejemplo, que suba a un taxi y que el chofer me pidiera una selfie”.
“Los jueces van a terminar diciendo que ella es inocente. Y si no, el que seguramente estará equivocado soy yo porque siempre voy a respetar lo que resuelva la Justicia”, agregó.