En una declaración que dejó a los investigadores estupefactos, Dhabia B. aseguró que se tomó un café y luego escuchó música, antes de seccionar el cuerpo de la niña con unas tijeras o un cuchillo hasta el punto de que la cabeza apareció casi desprendida del tronco. Agrega, además, que bebió la sangre de la víctima después de ponerla en una botella, objeto que los investigadores aún no encontraron.
La descripción encaja con las pruebas encontradas en la autopsia. Sin embargo, tras el relato detallado de los hechos, la sospechosa se retractó de su declaración y aseguró que había contado un sueño y no la realidad. Afirma haberse defendido contra un atacante misterioso con un cuchillo y haber luchado contra un fantasma, y jura que jamás mataría a un niño.
"Un cero y un 1 estaban escritos en rojo en la planta de cada pie de la víctima", según la Fiscalía de París.
La autopsia realizada el sábado determinó que Lola murió por "insuficiencia cardiorrespiratoria con asfixia y signo de compresión cervical", según informó este lunes un comunicado de prensa de la fiscal de París, Laure Beccuau.
El examen reveló "múltiples lesiones" pero no "lesión traumática de la esfera sexual".
Además de la principal sospechosa, también está imputado un hombre de 43 años por "ocultamiento de cadáver", según la fuente judicial.
Sospechoso de haber alojado y transportado al sospechoso y de haber ayudado a transportar el cuerpo, fue puesto bajo vigilancia judicial, "no siendo posible la prisión preventiva por la sanción incurrida", según publica el diario El Mundo.
Otras cuatro personas detenidas fueron liberadas sin cargos.