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Un año sin Francisco

A un año de la muerte del papa Francisco: revelaron cómo fueron los últimos momentos del argentino

Al cumplirse el primer aniversario de su desaparición, su enfermero personal contó datos inéditos de sus últimos momentos con vida. También contó muchos momentos personales de la estrecha relación tras 12 años de continuo servicio a su lado.

por Roberto Adrián Maidana | 21 de abril de 2026 - 08:40
A un año de la muerte del papa Francisco: revelaron cómo fueron los últimos momentos del argentino

A un año de la muerte del papa Francisco, su enfermero conto detalles inéditos de una relación de 12 años. (Foto: Reuters)

“Santo Padre, tenemos que ir al hospital”. Él suspiró: “¿Esta es la última vez que veo Santa Marta, verdad?”. Y ahí le hice la promesa: “Yo lo voy a traer de vuelta aquí vestido de Papa”. Y así fue". La revelación pertenece a Massimiliano Strappetti, el enfermero personal del papa Francisco durante su pontificado de 12 años. Esa fue la última vez que llevó al papa argentino a la clínica Gemelli cuando su vida se apagaba.

Al cumplirse un año de su muerte, el hombre que veló por su vida - en más de una vez se la salvó gracias a su intervención directa - dio detalles de los momentos finales del Pontífice. También contó detalles de la particular relación - especialmente de confianza mutua - que desarrolló con Bergoglio en sus 12 años de permanencia en Roma.

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La última salida del papa Francisco, con lágrimas en los ojos

"Para mí fue un segundo padre y todavía hoy lo extraño muchísimo", dice Strappetti, que lleva literalmente al papa consigo a todos lados. Por ejemplo, tiene una foto suya instalada en el tablero de su auto personal. Se quedó durante dos días y medio siempre al lado del féretro abierto del Papa. ¿Por qué? "Porque había cuidado hasta el final, con amor, el cuerpo del Santo Padre y sentía la urgencia de ocuparme de él también en ese momento, listo para intervenir ante cualquier necesidad derivada de la larga exposición del cuerpo a los fieles. "Era lo correcto".

Vivió con él todo el calvario de la enfermedad y seguramente el día más hermoso fue el domingo de Pascua, el 20 de abril de 2025. La víspera de su muerte. Hace un año.

"Sí, ahora puedo revelar algo que siempre guardé para mí. Ese día, después de la bendición Urbi et Orbi y el recorrido festivo entre la gente, cuando volvimos a Santa Marta estaba agotado pero feliz como un niño al que le hubieran regalado un frasco de chocolate. En el ascensor, solos él y yo, le cayó una lágrima por el rostro", dijo.

Strappetti contó que fue un momento muy especial: "Era una lágrima de alegría". De hecho, Francisco le dijo: "Gracias por haberme llevado de nuevo a la plaza. Se lo había prometido, ¿no es cierto?".

El cónclave que se preparaba con cada internación

El Papa, en realidad Bergoglio, siempre fue ácido o irónico en su humor. Y no lo perdió ni siquiera en el final de sus días, ni siquiera en cada internación. Contaba Strappetti: "No le gustaban las internaciones. Cada vez que tenía que ir al Gemelli decía en broma: "Vas a ver, ahora los cardenales preparan el cónclave”.

Sin embargo, todo comenzó a precipitarse en febrero de 2025. Su estado era realmente grave y entonces le dije: “Santo Padre, tenemos que ir al hospital”. Él suspiró: “¿Esta es la última vez que veo Santa Marta, verdad?”.

Strappetti empezó a trabajar a los 20 años en el Gemelli, luego ingresó a la guardia médica vaticana y durante su carrera también asistió a Juan Pablo II y a Benedicto XVI. Ahora integra el equipo que atiende a León XIV.

Cuando el Corriere della Sera le preguntó sobre si Francisco será santo como Juan Pablo II dice el enfermero: "Francisco siempre decía que los milagros los hace solo Jesús. Pero no oculto que hay casos que deberán ser evaluados, tanto por la Iglesia como por la ciencia. Me refiero a personas con enfermedades graves que se han curado. Veremos. Pero para mí, Francisco ya es santo".

strapetti y el papa

La entrevista del enfremero personal del papa argentina. (Foto: Corriere della Sera)

Los momentos finales del papa Francisco

El periodista le recuerda que en el amanecer del lunes de Pascua -el día previo a morir, él se dio vuelta hacia usted, le tomó la mano y cerró los ojos para siempre. ¿Qué los unía de ese modo?

"Tal vez el hecho de que yo lo veía como una persona, antes que como Papa. Por eso le resultaba natural confiar. El día de Pascua, antes del paseo en papamóvil, estaba preocupado: “¿Voy a poder subirme a la jeep? - me preguntaba - . ¿Y si alguien nos ve?”. Las preocupaciones de una persona normal, a la que le duele mucho la rodilla derecha y no puede ponerse los zapatos, pero no tiene vergüenza en pedir ayuda.

También decía: “¿Sabés por qué confío? Me informé, sé que hacés el bien a cualquiera, no se te subió a la cabeza”. Pero también nos unía mucho el humor (ese humor ácido) . Todas las mañanas, al despertarse, me preguntaba: 'Hola, ¿quién murió hoy?'. Era así".

Durante los 38 días de internación en el Gemelli acudieron miles de personas. "Sí, estaba contento por todo ese afecto, feliz cuando supo que bailarines argentinos se habían puesto a bailar debajo de sus ventanas".

Francisco, el recuerdo personal de su enfermero

¿Qué le queda, Strappetti, de Francisco? le pregunta el diario: "Me quedan los muchos libros de cocina que me regaló, sabiendo de mi segunda vida como aspirante a chef. Y también las lindas palabras que un día le dijo a mi pareja, Barbara, agradeciéndole por soportar una vida tan complicada junto al enfermero del Papa. Y a mi hijo Mattia, que de chico jugaba al arco como él en Argentina. Murió en un instante, no me lo esperaba. Un ictus cerebral: espero que no haya sufrido".

Contó la anécdota del Papa con un poncho: "Ah, sí, el 10 de abril. Paseábamos tranquilos por el pasillo de Santa Marta cuando de repente me dice: 'Quiero ir a la Basílica, tengo que hablar con los restauradores del Altar de la Cátedra'. Yo estaba sin saco, él llevaba el poncho argentino que usaba en su habitación. Le pregunté: ¿Y si nos ven?”.

La respuesta fue simple: "Vamos igual”. Pero había un fotógrafo. Al día siguiente, al despertarlo, se lo dije. Y él: 'Bueno, entonces vayamos también hoy'. Esa foto dio la vuelta al mundo".

Bromeaban mucho, como un padre y un hijo. "Sí, aunque una vez me puse serio y le confesé que soy divorciado“. Francisco lo miró y le dijo: "¿Y cuál es el problema?”, me dijo, y agregó: “¿Pero te dejan comulgar? Si no, decime cómo se llaman esos curas que se niegan, ¡voy yo a hablar con ellos!”.

Strappetti no duda: "Era un Papa sorprendente, valiente y alegre. Por eso lo extraño y voy seguido a visitarlo a Santa María la Mayor".

el poncho del papa

El enfermero strappetti lleva al papa Francisco, enfundado en un poncho, poco antes de su muerte. (foto: Gentileza: Il mesaggero)

El recuerdo permanente, con el aroma del papa Francisco

Strappetti confesó que se quedó con su perfume. El perfume de Papa Francisco. Cada vez que lo invade la nostalgia - es decir, muy seguido-, destapa el frasquito de agua de colonia de la Farmacia Vaticana ("con la que el Papa se humedecía el rostro antes de salir de Casa Santa Marta" y lo huele. "Así, en un instante - dice -, me vuelve a la mente todo lo que fue".

Una última concesión. Francisco está enterrado en un nicho sobre la nave izquierda de la iglesia de Santa Maria la Maggire. Enfrente de la sede de la embajada argentina en Roma. Hasta allí va periódicamente Strappetti. A "verlo".

"Sí, voy a la tumba, le llevo una rosa blanca y hago uno de nuestros chistes. Capaz que se ríe", dice con lágrimas de emoción.

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