La muerte del Papa Francisco, a los 88 años, marca el final de una era en la que el Vaticano se abrió como nunca al mundo del deporte. Jorge Mario Bergoglio fue el primer Papa argentino, pero también el más futbolero de la historia. Su amor por el fútbol no solo lo acompañó desde chico, como hincha confeso de San Lorenzo, sino que fue parte activa de su papado.













