A un año de la tragedia del Titán, se sigue hablando de un "evento catástrófico" para explicar la tragedia que le costó la vida a cinco personas que quisieron llegar hasta el lugar en donde están los restos del Titanic, que se hundió en 1912.
Se cumple un año de la aventura de cinco personas que bajaron al fondo del mar para ver los restos del Titanic y terminaron muertos por una falla: el pequeño submarino no soportó la enorme presión del descenso.
A un año de la tragedia del Titán, se sigue hablando de un "evento catástrófico" para explicar la tragedia que le costó la vida a cinco personas que quisieron llegar hasta el lugar en donde están los restos del Titanic, que se hundió en 1912.
El 18 de junio de 2023, Paul-Henri Nergeolet, Hamish Harding, Shahzda Dawood y su hijo Suleman y Stockton Rush, dueño de la empresa OceanGate (propietaria del minisubmarino) iniciaron un descenso fatal.
Cuando se cumplían dos horas del descenso, el buque nodriza perdió el contacto con el minisubmarino. El aparato estaba casi a dos mil metros de profundidad, a mitad del camino hasta el Titanic. Luego de cinco días de búsqueda, apareció en la superficie una parte del minisubmarino, por lo que se los dio por muertos por una implosión.
Las investigaciones en ese momento concluyeron que la muerte de los ocupantes fue momentos más tarde de haber perdido el contacto, el mismo día del descenso.
La empresa OceanGate, luego de esta tragedia dejó de realizar estos "viajes" por los que cobraba US$200.000 dólares cada pasaje.
Stockton Rush, propietario de OceanGate, tuvo la idea de diseñar un submarino que pudiera llevar a pasajero a una aventura "extrema": descender 4.000 metros para ver los restos del "transatlántico que no podía hundirse", el Titanic.
Así se creó el minisubmarino Titán, que tenía la capacidad de llevar a 5 pasajeros en cada viaje. La empresa había hechos varios viajes a modo de prueba, incluso dos, hasta los restos del buque que se hundió en 1912.
Pero esta vez fue especial, se le dió mayor trascendencia en los medios de comunicación y, además, el propio Stockton, dueño del submarino, estaba en la tripulación.
Una serie de episodios contribuyeron a darle mayor emoción a la tragedia que tuvo en vilo durante cinco días al mundo entero. Entre los pasajeros, estaban los Dawood, padre e hijo con una historia muy especial.
Tenían una pasión por el mundo submarino y el desastre del Titanic siempre los cautivó. Por eso para el Día del Padre se decidió hacer este viaje entre padre e hijo. Suleman tenía sus temores, pero no dudó en acompañar a su padre en su día.
El temór por sumergirse a 4.000 metros de profundidad siempre está presente, aún en los más aventureros. Por eso, Stockton, el dueño de la empresa, fue el miembro número 1 de la embarcación. Se dijo que el minisubmarino tenía un diseño y que se utilizaron los materiales adecuados para soportar, por ejemplo, la presión creciente a medida que se hunde en la profundidad del Oceáno Atlántico.
Finalmente, el 18 de junio de 2023, la nave nodriza llegó al lugar señalado al este de la isla de Terranova en Canadá para iniciar el descenso. Los cinco pasajeros ingresaron en Titán. Cuando todo estuvo listo, comenzó en descenso con varios cables que permitían la maniobra y el suministro de oxígeno y las comunicaciones.
Precisamente, cuando el descenso llevaba dos horas (el total calculado era de 4 horas), la embarcación en la superficie perdió todo contacto con el submarino. A partir de allí, se vivirían 5 días dramáticos para todo el mundo.
Se especuló cómo podría bajar hasta el lugar en que se perdió el contacto, pero no había manera de llevar otro aparato como ese. La única esperanza era que hubiese habido una falla en las comunicaciones, pero los ocupantes estarían con vida gracias al suministro de oxígeno. Si eso era así, había que hallar la manera de traerlos a la superficie.
Pero a los 5 días, todo se precipitó de manera fatal. Los grupos que patrullaban la zona hallaron una pieza, como una paleta, flotando en la superficie. Era una de las aletas para mantener equilibrado al submarino en su descensos y eventuales movimientos en torno al Titanic.
Esto confirmó la peor hipótesis: el submarino no soportó la presión en el mar e implosionó. Esto provocó la muerte inmediata de las cinco personas en su interior.
Comenzó entonces la investigación sobre las condiciones que presentaba Titán, desde el punto de vista de la seguridad para hacer frente a semejante aventura.
Se conocieron advertencias ingnoradas por parte de personas que participaron de la fabricación, pero poco después, la teoría principal de la falla fatal tomó cuerpo.
La pieza hallada flotando en el agua permitió confirmar estos errores en los materiales elegidos. Se suponía que eran más maleables, pero igualmente resistente a las presiones, pero no fue así.
Por utilizar materiales como el carbono se debilitaron las estructuras externas del submarino. A 2.000 metros de profundidad, se cree que se desprendieron elementos de la cola del aparato. La cubierta como ojo de pescado o semicúpula de proa y popa no resistieron la presión a la que quedaron expuestas.
Por eso, creen que el desenlace fue casi instantáneo: la falta de comunicación con la superficie fue la clara manifestación de esa falla de los materiales. Cuando el Titán quedó expuesto a una presión insoportable, se produjo una implosión, como el el caso de ARA San Juan. La presión lo aplastó como cuando las latas de bebidas son compactadas.
Lamentablemente, los pasajeros no tuvieron ninguna chance de sobrevivir.
Mientras se realizaban los primeros estudios, la empresa OceanGate, pese a haber perdido a su número 1, anunció que renaudaría los viajes cuando mejoraran las normas de construcción y seguridad.
Eso no sucedió nunca ya que pocos meses más tarde, la empresa dio de baja el programa de estas inmersiones de turismo aventura. Cada pasaje en el Titán, costaba 250.000 dólares.
Al cumplirse un año de la tragedia, se conoció este martes que el informe final sobre lo sucedido solo estará listo en la parte final del segundo semestre de este año.