Pero con Armani hay un grave problema con múltiples aristas. "Il re Giorgio" no tuvo hijos, por lo que no hay un heredero automático, como en el caso de la corona británica. Pero, además, tomó una decisión que mantuvo a lo largo de la vida. Fue el hombre más importante y el único dueño de la empresa de fama mundial. La empresa Armani tiene un capital accionario, pero el único tenedor es Giorgio. No hay otro.
Por lo tanto, sin hijos ni socios en la empresa, el quid de la cuestión es saber qué puede suceder de aquí en más con el símbolo de la moda italiana. Tuvo un motivo noble, pero las consecuencias ahora traen un dolor de cabeza.
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Giorgio Armani, camino a revolucionar la moda desde Italia, para el mundo (Foto: gentileza Repubblica).
Nada peor que las luchas en la familia
Como apuntamos, Armani no tuvo hijos. Pero tampoco quiso favorecer a otros miembros de su familia. No dejó herederos directos para su imperio de lujo. ¿Por qué? Justamente, para evitar la lucha de poder que suele desatarse cuando el dinero y la fama se mezclan con la sangre.
Soltero, sin hijos y con un círculo íntimo reducido, el diseñador supo blindar su casa de modas de las disputas que, en otros casos, terminaron debilitando a empresas legendarias. Su estrategia fue doble: por un lado, concentrar la propiedad de la Armani Group en sus manos hasta el último día; por el otro, diseñar un esquema de fundaciones y fideicomisos que garantizaran la continuidad de la marca bajo un mando colegiado, sin depender de la figura de un heredero único.
El propio Armani había advertido más de una vez que no quería que su trabajo quedara “rehén de las peleas familiares”. El ejemplo lo tuvo a la vuelta de la esquina. Las guerras sucesorias en casas rivales como Gucci o Versace fueron para él un espejo de lo que nunca quiso repetir. La clave estaba en preservar la esencia de la marca: la elegancia sobria, el estilo atemporal y la disciplina empresarial que él mismo encarnaba.
Muchas veces, en esas disputas familiares y de intereses, el "heredero" hacía lo contrario en la moda del estilo que le dio una impronta única a esas firmas. Armani deberá continuar con el "stilo Giorgio". No hay un cambio posible. Pero al no dejar un heredero designado, el problema es cómo seguir con la "prosapia del Emporio".
Al contrario de lo que suele suceder en los años finales de una persona, mientras su salud se debilitaba, Armani siguió al detalle el armado de ese plan. No delegó en nadie ni su firma, ni sus locales, ni sus diseños, ni sus colecciones. Supervisaba los desfiles vía Facetime y seguía involucrado en la selección de cada nueva temporada. Al mismo tiempo, trabajaba en silencio en lo que consideraba su legado más importante: una transición ordenada. Pero según su gusto y medida. La muerte de su pareja y cocreador de la marca, Sergio Galeotti, en 1985, hizo ratificar esa idea de no permitir rencillas familiares en el seno de una empresa símbolo con su nombre.
armani y galeotti
Armani a la izquierda y Sergio Galeotti, a la derecha. Su pareja murió en 1985 (Foto: gentileza La Repubblica).
Cómo será Armani sin el "rey Giorgio"
Él personalmente determinó que el grupo quedará bajo control de una fundación creada para velar por la independencia de la empresa, su expansión global y sus valores fundacionales. Es decir, el "espíritu de Giorgio" seguirá "manejándolo todo".
Lejos del mito del genio solitario, Armani entendía que la moda es también una industria feroz, donde los imperios familiares suelen desmoronarse por ambiciones cruzadas. Su decisión de no dejar herederos no fue un acto de desapego, sino de cuidado. El secreto de Armani, al final, no estuvo solo en la perfección de un corte o en la sobriedad de una silueta. Fue su lucidez única para imaginar y crear una moda propia que es sinónimo de Italia en el mundo. Cómo proteger su obra más allá de su propia vida fue su obsesión y ahora llegó el momento de demostrarlo.
power suit armani
"Power Suit". Líneas simples pero de alta moda. La revolución de Georgio Armani para Italia y sello único en el mundo. (Foto: Gentileza Glamour)
Hasta sus últimos días se ocupaba de la preparación de la pasarela que tenía programada en la Accademia di Brera para el 28 de septiembre, con la que iba a celebrar sus 50 años de carrera.
Un creador que cambió el vestuario
“Il Re Giorgio”, como lo llamaban en Italia, fue mucho más que un diseñador: fue un mito universal del estilo contemporáneo. Su revolución en la sastrería lo colocó en el mismo nivel que Coco Chanel en la historia de la moda francesa. Armani liberó a las mujeres de vestimentas incómodas y recargadas, inventó una manera distinta de entender el traje y creó un lenguaje estético que trascendió generaciones.
Así fue toda su vida. Desde los inicios en la moda en 1960 hasta ya como una figura mundial en 2020, defendió sus ideas en ese mundo hipercompetitivo. Ese año, desató una tormenta en la industria cuando acusó a los diseñadores que forzaban a las mujeres a seguir modas absurdas, directamente, de “violar” a sus clientas. Lo criticaron con dureza, pero con el tiempo muchos le dieron la razón. Cuando Armani hablaba, lo hacía con autoridad.
De médico frustrado a leyenda
En 1953 se inscribió en la facultad de Medicina en su ciudad, Milán. Pero mientras tanto, trabajaba en la casa de ventas más famosa de Italia: la Rinascente. Fue escaparatista y vendedor. Allí descubrió su verdadera vocación. Y en el mundo de la moda, dio un campanazo que resonó en todo el mundo
giorgio armani en TIME
Una señal de la revolución de Armani. Tapa en la revista TIME. (Foto: Time)
La chaqueta que lo cambió todo
El momento bisagra llegó en 1980, cuando lanzó la chaqueta desestructurada. Tomó el traje clásico y lo vació de rigidez: lo hizo más liviano, envolvente y cómodo, sin perder elegancia. Fue la prenda que necesitaban las mujeres que empezaban a conquistar espacios de poder, aunque aún no lo supieran. En 1982, "Time" le dedicó su portada, un honor que antes había alcanzado solo Christian Dior.
Así surgió el “power suit” femenino, que se convirtió en un símbolo de los 80, mientras que los ejecutivos adoptaban sus trajes como uniforme de éxito.
Armani hasta el final
Hasta el último día, Armani, trabajaba en su nueva colección de moda (Foto: gentileza La Repubblica).
De Milán al mundo
En 1981 lanzó Emporio Armani, pensado para jóvenes, con jeans y sudaderas que se volvieron objetos de culto. Más tarde llegaron EA7, su línea deportiva; la alta costura Armani Privé; perfumes, mobiliario y hasta hoteles de lujo en Dubai y Milán. Siempre con la misma coherencia estética.
Armani también innovó en la comunicación: creó su propia revista de marca, apostó a gigantografías cuando nadie lo hacía. Fue pionero en entender que la moda no solo son prendas, sino un universo cultural, sin perder la "marca italiana".
emporio armani y su futuro
A diferencia de otros diseñadores excéntricos, Armani fue reservado, disciplinado y de una ética de trabajo inflexible (Foto: archivo).
El hombre detrás del mito
A diferencia de otros diseñadores excéntricos, Armani fue reservado, disciplinado y de una ética de trabajo inflexible. Reconoció haber sacrificado su vida personal en nombre de su carrera, aunque siempre se apoyó en su círculo cercano: su hermana Rosanna, sus sobrinas Silvana y Roberta, y colaboradores históricos como Leo Dell’Orco. Armani logró mantener el control de su empresa sin venderla a conglomerados internacionales, asegurando que su marca quedara en manos de la familia a través de una fundación.
Su independencia lo distinguió de la mayoría de las casas de moda. Como dijimos, Armani trabajó hasta el último día. Incluso después de cumplir 90 años, presentó colecciones en Nueva York y París. Su último gran aniversario lo celebró en julio con sus empleados. Para él, la moda era una forma de vida, no un oficio pasajero.
Como él mismo decía: “La intuición es todo”. Ahora, esa habilidad que no todos tienen debe llevarse al máximo para asegurar la continuidad de Armani, aunque el rey ya no esté.