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Así es el túnel submarino en construcción más largo y profundo del mundo: se hunde casi 400 metros bajo el mar

Durante décadas, las grandes obras de infraestructura del mundo tuvieron un enemigo común: la geografía. Montañas, ríos, selvas y desiertos pusieron a prueba la capacidad técnica de ingenieros y gobiernos. Sin embargo, en los últimos años, el mayor desafío dejó de estar en la superficie.

Así es el túnel submarino en construcción más largo y profundo del mundo: se hunde casi 400 metros bajo el mar

Durante décadas, las grandes obras de infraestructura del mundo tuvieron un enemigo común: la geografía. Montañas, ríos, selvas y desiertos pusieron a prueba la capacidad técnica de ingenieros y gobiernos. Sin embargo, en los últimos años, el mayor desafío dejó de estar en la superficie. Gracias a avances en geología, perforación y diseño estructural, la ingeniería moderna comenzó a mirar hacia abajo, cada vez más abajo, hasta llegar a un territorio que durante siglos fue considerado casi inaccesible: las profundidades del océano.

En ese contexto emerge una obra que ya es considerada una de las más ambiciosas del siglo XXI. No se trata de un proyecto futurista ni de un render conceptual, sino de una construcción real que avanza bajo el mar del Norte, en Noruega. Se llama Rogfast y, una vez finalizado, se convertirá en el túnel submarino más largo y más profundo del mundo, con cifras que impresionan incluso a los especialistas.

Un récord bajo el agua: 27 kilómetros y casi 400 metros de profundidad

Según información difundida por medios especializados en infraestructura y automovilismo, como Motor Pasión, el Rogfast tendrá una longitud total de 27 kilómetros, superando a cualquier otro túnel submarino destinado al tránsito vehicular. Pero el dato que más impacto genera es su profundidad máxima: 392 metros bajo el nivel del mar.

Para dimensionar la magnitud del proyecto, basta con imaginar casi 400 metros de columna de agua presionando sobre una estructura subterránea por la que circularán miles de vehículos todos los días. A esa profundidad, la presión es extrema y cualquier error de cálculo puede tener consecuencias graves. Por eso, el Rogfast es visto como un laboratorio de ingeniería aplicada, donde cada decisión técnica debe ser precisa.

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Una pieza clave de la autopista E39

El túnel no es una obra aislada ni responde solo al afán de romper récords. Forma parte de la autopista costera europea E39, una de las rutas más importantes de Noruega, que recorre la costa oeste del país y conecta ciudades estratégicas como Stavanger y Bergen.

Históricamente, este trayecto dependió de ferris para cruzar fiordos y brazos de mar. Aunque forman parte del paisaje noruego, estos servicios presentan limitaciones importantes: están sujetos al clima, generan demoras y encarecen el transporte tanto de personas como de mercaderías.

Con el Rogfast, el objetivo es claro: eliminar uno de los tramos más lentos y vulnerables del recorrido, garantizando una conexión vial continua durante todo el año.

Menos tiempo de viaje y más previsibilidad

Uno de los principales beneficios del túnel será la reducción del tiempo de viaje. Las estimaciones oficiales indican que el trayecto entre Stavanger y Bokn se acortará en hasta 40 minutos, una diferencia clave en términos logísticos.

Para los usuarios particulares, esto se traduce en menos horas al volante y mayor previsibilidad. Para el transporte de cargas, implica menores costos operativos, algo central en un país donde las distancias y el clima influyen de manera directa en la economía.

Además, al eliminar ferris, se reduce la dependencia de horarios fijos y se evitan interrupciones por tormentas o fuertes vientos, habituales en la región.

Excavación extrema en roca sólida

A diferencia de otros túneles submarinos construidos con módulos prefabricados, el Rogfast se excava mayoritariamente en roca sólida, mediante técnicas avanzadas de perforación y voladura controlada.

Este método ofrece una mayor estabilidad estructural, pero también exige estudios geológicos permanentes. Cada metro excavado es analizado para detectar fallas, filtraciones o cambios en la composición de la roca.

Para soportar las presiones extremas, el túnel contará con revestimientos especiales de hormigón, diseñados para resistir no solo el peso del agua, sino también el desgaste provocado por el tránsito constante durante décadas.

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Una autopista bajo el mar

El Rogfast no será un túnel angosto ni limitado. El diseño prevé dos tubos principales, cada uno con dos carriles, lo que permitirá un flujo de tránsito similar al de una autopista convencional.

Uno de los elementos más llamativos del proyecto es la rotonda subterránea, ubicada a más de 250 metros de profundidad. Esta intersección permitirá distribuir el tránsito hacia distintos ramales y ya es considerada una de las rotondas vehiculares más profundas del mundo.

Circular por una rotonda a semejante profundidad, bajo toneladas de agua y roca, es una experiencia inédita que refleja hasta dónde llegó la ingeniería moderna.

Seguridad al máximo nivel

Construir una vía de tránsito bajo el océano implica desafíos de seguridad únicos. Por eso, el Rogfast fue diseñado siguiendo los más altos estándares europeos.

El túnel contará con sistemas de ventilación longitudinal, capaces de renovar el aire de forma constante y evacuar humo en caso de incendio. También tendrá salidas de emergencia, nichos de refugio, sistemas automáticos de detección y extinción de incendios, y un monitoreo permanente del tránsito.

Todo el complejo será supervisado desde centros de control especializados, preparados para actuar de inmediato ante cualquier incidente.

Una inversión multimillonaria

El costo de la obra es tan impactante como sus dimensiones. La inversión total se estima en varios miles de millones de euros, financiados mediante fondos públicos y sistemas de peaje.

Para el Estado noruego, se trata de una inversión estratégica a largo plazo. La eliminación de ferris reducirá costos operativos, disminuirá emisiones contaminantes y mejorará la competitividad de las regiones costeras.

El túnel está pensado para tener una vida útil superior a los 100 años, convirtiéndose en una pieza central de la infraestructura nacional.

Un símbolo del futuro

Más allá de sus récords, el Rogfast representa un cambio de paradigma en la forma de concebir la infraestructura. Ya no se trata solo de adaptarse a la geografía, sino de transformarla mediante tecnología, planificación y visión de largo plazo.

Mientras la obra avanza bajo el océano, Noruega consolida su reputación como uno de los países líderes en ingeniería civil. El Rogfast no solo conectará ciudades: conectará el presente con el futuro de la infraestructura mundial.

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