Crisis política

Bolivia evalúa una medida histórica para frenar los bloqueos y recuperar el control de las rutas

El presidente Paz Pereira intenta terminar con el conflicto que lleva un mes con una parálisis en la mitad de Bolivia, incluida la capital. Espera nuevos elementos de acción pero aclara que serán “todas las opciones disponibles dentro de los límites de la Constitución”.

por Roberto Adrián Maidana | 25 de mayo de 2026 - 09:26
Bolivia evalúa una medida histórica para frenar los bloqueos y recuperar el control de las rutas

Bolivia enfrenta un mes de bloqueos a la capital del país. (Foto: Reuters)

"El Estado de excepción podrá ayudar a restaurar la concordia en Bolivia". Así opina el presidente Rodrigo Paz Pereira. El Congreso nacional se encamina a darle ese instrumento, prohibido desde los años del MAS en el poder con Evo Morales y Luis Arce. El Senado derogó esa prohibición y lo giró de inmediato a Diputados. Así, el presidente tendría la oportunidad de disponer mayores operativos para liberar calles y rutas. Especialmente, las que han bloqueado y aislado durante semanas a La Paz, la capital nacional.

En los últimos días, la presencia de uniformados, fuertemente armados, logró abrir algunos pasos y el combustible y los alimentos pudieron llegar en mayor medida a la ciudad de La Paz. La gente pudo dejar de "vivir" dentro de sus autos en colas interminables para conseguir nafta. Las "demoras" se redujeron a varias horas, en lugar de días.

Tras un mes de protestas, también Santa Cruz de la Sierra, el motor económico del país en el sur boliviano, comienza a tener problemas con los accesos y los bienes.

La otra gran pregunta hacia el gobierno se relaciona con saber hasta dónde piensa demostrar que llega su poder. Por diferentes acusaciones - la más grave es la de abuso a menores de edad - Evo Morales resiste a la Justicia. No se entrega y se mantiene atrincherado en la región norte del Chiapare. Por supuesto, es parte de Bolivia. Sin embargo, ni la Policía, ni la Justicia se han animado a ir a buscarlo para detenerlo.

Paz Pereira: “Hay muchos intereses internos y externos en hacer fracasar esta democracia”

Es el convencimiento que tiene el presidente boliviano, que lleva apenas seis meses en el poder. Su llegada cortó un ciclo de casi 20 años de la experiencia del “chavismo a la boliviana”. Ese modelo, que inicialmente mejoró la condición general de buena parte de la población, terminó chocando con un problema estructural: el Estado dejó de generar los recursos suficientes para sostener ese esquema económico. La plata, en algún momento, se acaba. El cobre y el gas, principales sostenes de la economía boliviana, comenzaron a mostrar señales de agotamiento y déficit, sumiendo a la última administración de Evo Morales y luego al mandato de Luis Arce en una crisis permanente.

Ese desgaste abrió la puerta al triunfo electoral de Rodrigo Paz Pereira. Pero las demandas urgentes de la población no le dieron siquiera la mínima “luna de miel” que suele tener cualquier gobierno al iniciar su mandato. A eso se suma el interés de Evo Morales -que todavía mantiene fuerte influencia sobre sectores campesinos y parte del Movimiento al Socialismo (MAS)- de evitar terminar preso por las graves causas judiciales que enfrenta.

La falta de una respuesta económica inmediata -algo que no existe en ninguna parte del mundo-, sumada a la presión política de la oposición, alimenta esta crisis. Paz Pereira recibió un importante respaldo de Estados Unidos, de países alineados con la influencia de Washington en la región -entre ellos la Argentina- y de la Organización de los Estados Americanos, que respaldan la continuidad institucional y democrática en Bolivia.

Además, en términos generales, una parte importante de la sociedad todavía parece dispuesta a darle tiempo al nuevo gobierno para demostrar que puede ofrecer una alternativa distinta al socialismo del siglo XXI impulsado por Evo Morales. Pero para enfrentar los bloqueos y los intentos de desestabilización, el presidente entiende que necesita más herramientas legales.

El estado de excepción , ¿una herramienta para la crisis en Bolivia? (foto: Reuters)

Por eso, en entrevistas concedidas a Bloomberg y al The Wall Street Journal, Paz Pereira aseguró que existen intereses cruzados que buscan hacer fracasar la democracia en Bolivia.

Sectores que todavía responden a Morales rechazan el sistema económico que propone Paz Pereira para sanear las cuentas públicas. En términos simplificados, podría compararse con los ajustes impulsados por Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador o el proyecto político de José Antonio Kast en Chile.

Aunque el escenario boliviano es mucho más complejo, la comparación sirve para mostrar dos modelos opuestos. La gran pregunta es cuánto tiempo está dispuesta a esperar una sociedad cuando se plantea un cambio tan radical. Paz Pereira no tiene dudas.

“Este es un problema sobre si la democracia en Bolivia es viable o no”

El presidente sabe que enfrenta una prueba decisiva. Agricultores, dirigentes sindicales y seguidores de Evo Morales exigen su renuncia, argumentando que no logró resolver la grave crisis económica del país. Frente a eso, Paz Pereira optó por convocar al diálogo e incluso ofreció incorporar sectores sociales al gabinete nacional.

En ese marco, llamó a negociar a la poderosa Confederación Obrera Boliviana (COB), históricamente cercana a la izquierda pero con peso político propio incluso antes de Morales. La central obrera aceptó participar de las conversaciones, aunque bajo condiciones. El MAS, en cambio, se mantiene fuera del diálogo.

Mientras tanto, el Congreso analiza otorgarle al Ejecutivo la posibilidad de declarar un “estado de excepción”, una medida similar al estado de sitio, que permitiría actuar con más fuerza frente a los cortes y bloqueos.

Durante la campaña, Paz Pereira prometió un “capitalismo para todos”. Evo Morales, en cambio, impulsó durante dos décadas un modelo de socialismo nacional que terminó dejando una economía exhausta. ¿Es la propuesta del nuevo presidente la solución para Bolivia? Para saberlo, primero deberá tener margen para ponerla en práctica. Eso es lo que está en juego en estos días. Mientras tanto, Evo Morales continúa desafiando a la Justicia boliviana con una impunidad que el nuevo gobierno todavía no logró quebrar.

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