La psicóloga concedió una entrevista en la que aseguró sentirse en paz. (Foto: Redes sociales)
Catalina recordó que la última internación psiquiátrica fue el punto de quiebre que la llevó a tomar la decisión definitiva. "El riesgo de suicidio era muy alto. Me vi en una cama de hospital por un número de veces que ya olvidé. No podía caminar; estaba muy restringida porque estaba en un área de supervisión. Entonces me dije a mí misma que no podía volver a estar en ese lugar", contó. A partir de esa experiencia decidió iniciar el proceso para acceder a una muerte digna.
Por qué pidió la eutanasia y no el suicidio médicamente asistido
El caso de Catalina Giraldo se volvió conocido cuando presentó una solicitud formal para acceder a la Asistencia Médica al Suicidio, una práctica que fue despenalizada por la Corte Constitucional de Colombia en 2022.
La diferencia entre ambos procedimientos es que en el suicidio médicamente asistido el propio paciente administra la medicación, mientras que en la eutanasia el procedimiento es realizado por un profesional de la salud.
Sin embargo, aunque el suicidio asistido ya no está penalizado, la ausencia de una reglamentación específica impidió que pudiera acceder a esa alternativa. Ante esa situación, solicitó la eutanasia, un procedimiento que sí cuenta con protocolos establecidos dentro del sistema sanitario colombiano.
Su pedido fue rechazado en varias oportunidades porque la normativa no establece de manera expresa el alcance de este derecho para personas con trastornos de salud mental. Finalmente, logró acceder al procedimiento.
Catalina Giraldo murió el 9 de julio mediante eutanasia tras una extensa pelea judicial. (Foto: gentileza BBC)
Un caso que reabrió el debate en Colombia
La historia de Catalina Giraldo se convirtió en un caso emblemático porque fue la primera persona en Colombia en impulsar formalmente una solicitud de suicidio médicamente asistido por motivos exclusivamente psiquiátricos.
Según cifras oficiales, 352 personas accedieron a la eutanasia en Colombia durante 2024, un número que continúa en aumento y que volvió a poner en discusión el alcance del derecho a morir dignamente.
Antes de fallecer, Catalina dejó un mensaje dirigido a la Corte Constitucional para que su caso sirviera como antecedente para otras personas que atraviesan situaciones similares. "Esta lucha no termina conmigo. Yo voy a fallecer en las próximas horas, pero no fallece conmigo este proceso. Hay personas que lo necesitan de manera urgente y prioritaria; hay personas que sufren y que se suicidan todos los días", sostuvo.